15 Diciembre 2009
Las Coordinadoras Autonómicas de ONGD denuncian los recortes de Ayuda Oficial al Desarrollo de los Gobiernos Regionales.
Las 17 Coordinadoras que conforman la Agrupación de Coordinadoras Autonómicas de la Coordinadora ONGD-España, reunidas este fin de semana en Toledo con motivo de la celebración de su VII Encuentro, manifiestan su preocupación ante los recortes presupuestarios de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) llevados a cabo en las comunidades autónomas. Como recoge este cuadro, hasta el momento, son 7 las comunidades autónomas que han reducido notablemente sus presupuestos destinados a AOD para 2010, algo injustificable teniendo en cuenta que afectará a los países que más lo necesitan. Millones de personas están siendo duramente golpeadas por la crisis sin contar con ningún tipo de protección social.
| |
Presupuesto 2009 |
Presupuesto 2010 |
Reducción |
% respecto presup total |
| Navarra |
21.693.152 |
21.293.044 |
1,8% |
0,49% |
| Madrid |
41.506.832 |
38.269.906 |
8 % |
0,21% |
| Galicia |
11.664.000 |
9.748.000 |
16% |
0,086% |
| Castilla y León |
15.900.000 |
13.000.000 |
18% |
0,12% |
| Valencia |
65.570,8 |
42.778,05 |
35% |
0,26% |
| Baleares |
17.000.000 |
11.000.000 |
35% |
|
| Murcia |
4.784.656 |
1.946.103 |
59% |
0,038 % |
El encuentro, al que asistieron entre otros el Consejero de Salud y Bienestar Social, Fernando Lamata, y el presidente de la Coordinadora de ONGD-España, Eduardo Sánchez, sirvió además para poner en común las acciones innovadoras realizadas durante este año 2009 y para planificar conjuntamente el programa 2010, enmarcado en el Año Internacional de Lucha contra la Pobreza.
Coordinadora de ONGD de España
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10 Diciembre 2009
¿Dará la UE marcha atrás o avanzará en la financiación para enfrentarse al cambio climático?
Se rumorea que la Unión Europea está preparando la entrega de un cheque-regalo para acciones contra el cambio climático en los países pobres durante los próximos tres años, sin que haya ninguna garantía de que este dinero vaya a ser adicional a los compromisos ya existentes de ayuda al desarrollo, ha alertado hoy Oxfam Internacional, Intermón Oxfam en España.
Los jefes de Estado y de Gobierno europeos se reúnen mañana en Bruselas para ultimar los detalles finales de su posición en las negociaciones globales sobre el clima que se están celebrando en Copenhague. La financiación para que los países pobres hagan frente al cambio climático se ha revelado como uno de los obstáculos clave en las negociaciones.
La cuestión clave que tendrán que decidir los líderes de la UE es si avanzarán o no en la financiación, poniendo sobre la mesa un compromiso con una suma concreta para desembolsar entre 2013 y 2020. A finales de octubre, la UE estimaba que se necesitarían entre 22.000 y 50.000 millones de euros de dinero público para hacer frente al cambio climático en los países pobres, y se ofreció a pagar su justa parte, pero no concretó qué cantidad suponía. Además, la UE aún no ha aclarado si este dinero sería adicional, o bien sería desviado de compromisos ya adquiridos de ayuda oficial al desarrollo para los países pobres.
Oxfam Internacional sostiene que la UE puede y debe impulsar la consecución de un acuerdo justo en Copenhague. Para ello debe destinar 35.000 millones de euros (50.000 millones de dólares) al año desde el 2013 para ayudar a los países pobres a hacer frente al calentamiento global. Este dinero debe ser adicional, al margen de los compromisos adquiridos por los países ricos de destinar el 0,7% de su PIB a ayuda oficial al desarrollo. Los países ricos no deben forzar a los pobres a escoger entre construir refugios ante las inundaciones o construir hospitales.
La UE está andándose con rodeos sobre sus compromisos de financiación a largo plazo, y está preparando el anuncio de una suma de dinero mucho más reducida para hacer frente a las necesidades de corto plazo (los próximos 3 años). Estos fondos serían anunciados en Copenhague y consistirían sólo en un reciclaje de compromisos anteriores hechos a los países pobres.Países emergentes como China han señalado que están dispuestos a aumentar ya -y a formalizar- compromisos significativos para reducir las emisiones si los países ricos proporcionan el apoyo necesario.
José Antonio Hernández de Toro, portavoz de Intermón Oxfam para cambio climático, ha afirmado:
″Los líderes de la UE pueden marcar el paso en las negociaciones de Copenhague con sus decisiones sobre financiación. Deben dejar de dar rodeos sobre el necesario compromiso de destinar grandes cantidades de dinero a largo plazo para los países pobres. Un cheque-regalo a corto plazo hecho de promesas recicladas no conseguirá el gran avance que se necesita en las negociaciones.Si pusieran una suma concreta de dinero -la parte justa que le corresponde a la UE- para la financiación a largo plazo que se necesita, y si garantizaran que no se trata de compromisos ya existentes re-etiquetados, la UE podría ser el actor que cambie el curso del partido."
Oxfam Internacional calcula que al menos 75 millones de niños dejarían de asistir a la escuela y 8 millones y medio de personas se quedarían sin acceso tratamiento contra el HIV/SIDA si la ayuda que comprometida para cumplir con el 0,7% en salud y educación, se desvía para hacer frente al cambio climático. Canibalizar las promesas de ayuda oficial para pagar el cambio climático condenará los Objetivos de Desarrollo del Milenio al fracaso.
Reacción a la filtración de una propuesta danesa y otra de los países emergentes
La presidencia danesa filtró ayer una propuesta alternativa al texto oficial que se está discutiendo en la Cumbre de Copenhague. Se trata de un plan B por si las negociaciones fracasan, que Dinamarca ha estado consultando con algunos países clave, como la UE y EEUU, desde hace semanas, dejando de lado a los países más pobres. La propuesta danesa da por acabado el Protocolo de Kyoto y propone un nuevo tratado. Los países más pobres y vulnerables criticaron la iniciativa primero por dejarlos al margen de las negociaciones y después porque consideran que un nuevo tratado fijaría metas aún menos ambiciosas para los países ricos que las previstas en el Protocolo de Kyoto.
Por otra parte, un grupo de países emergentes encabezados por China filtraron también ayer una propuesta alternativa, que salvaguarda el Protocolo de Kyoto, haciendo que los países ricos se obliguen a un segundo período de compromisos, pero que es insuficiente en su propuesta de mitigación y financiación.
Oxfam Internacional, Intermón Oxfam en España, critica diversos aspectos de ambas propuestas puesto que no garantizan que los países más pobres y vulnerables al cambio climático, que son a su vez los menos responsables del efecto invernadero, sean tenidos en cuenta y se vean satisfechas sus necesidades.
José Antonio Hernández de Toro, portavoz de Intermón Oxfam para cambio climático, ha afirmado:
"Cuando los elefantes se pelean, las hormigas corren el riesgo de ser aplastadas. De igual manera los países pobres corren el riesgo de ser excluidos de las negociaciones climáticas en Copenhague. Cuando las negociaciones se intensifican y los actores principales presentan sus propuestas para el acuerdo, es de vital importancia que los países vulnerables formen parte del debate."
"La propuesta danesa no debe distraer del trabajo entre manos. Tiene que haber un enfoque sobre el texto oficial del acuerdo en los próximos 6 días. Puesto que sólo quedan unos cuantos días antes de que se firme el acuerdo, todos los países deben concentrar sus esfuerzos en el proceso oficial, que ofrece la mejor oportunidad para un acuerdo justo, ambicioso y vinculante."
"La propuesta danesa se queda corta en lo que respecta a la reducción necesaria de emisiones, y es vaga respecto a la financiación climática. Un aspecto positivo es que pondría un punto final al lío de diferentes canales que los países pobres tienen que negociar para conseguir ayuda financiera, lo que significa que sólo una parte del dinero disponible llega a los que lo necesitan."
"La propuesta de China y otras economías emergentes ofrece una visión del acuerdo más equilibrada - pero también necesita trabajo significativo si va a satisfacer las necesidades de los países más pobres del mundo y evitar una catástrofe climática. Necesitamos un acuerdo fuerte que proporcione 200.000 millones de dólares en dinero nuevo y adicional cada año, que los países pobres necesitan para adaptarse al clima cambiante, para reducir sus emisiones y reducción profunda y urgente de las emisiones de los países ricos."
Más info:
http://www.intermonoxfam.org/CambioClimatico
http://www.dalelavueltaalmundo.org/
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8 Diciembre 2009
El Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) y UNICEF España han presentado el informe "NI ILEGALES NI INVISIBLES: Realidad jurídica y social de los Menores Extranjeros en España". Este informe, el primero realizado en la materia en España desde una perspectiva socio-jurídica, aborda la situación de los miles de menores extranjeros, acompañados y no acompañados, que residen en nuestro país.
Coincidiendo con el vigésimo aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño y ante la ya iniciada reforma de la Ley de Extranjería (LOEX) en España, el CGAE y UNICEF hacen un llamamiento para que en las cuestiones que hoy más afectan a los menores extranjeros en general (determinación de edad, documentación, tutela, repatriación, asistencia letrada, integración, reagrupación familiar, etc.) se priorice la consideración de menor sobre la consideración de extranjero, tal y como recoge la Convención sobre los Derechos del Niño que España ratificó en 1990.
La publicación del Informe, que ofrece una descripción pormenorizada sobre la difícil situación que afecta a un importante número de menores de edad extranjeros, en especial los no acompañados, tiene como objetivo contribuir a la mejora de sus condiciones de vida, una vez constatada la "preocupante descoordinación y las deficiencias detectadas en el actual Sistema de Protección", según recoge el informe.
No existe información fiable para el conocimiento preciso del número de niños extranjeros en España ni de la situación de cada uno de ellos. Según la presidenta del Comité Español de UNICEF, Consuelo Crespo, "existen muy pocos datos y por esa razón debemos poner luz y taquígrafos ante la realidad que nos interpela". Para la elaboración de este Informe se han solicitado datos a 700 organismos e instituciones, de los que el 80% no han contestado. También se han recabado datos que incluso llegan a contradecirse entre la Administración central y las autonómicas. Por ello, una de las recomendaciones de este Informe es la urgente necesidad de mejorar la coordinación entre las diferentes administraciones y la puesta en marcha del Registro Nacional de Menores Extranjeros No Acompañados previsto legalmente, con datos de todas las instituciones implicadas (artículo 111 RLOEX), pero que no funciona realmente. Este informe es la mayor aproximación de cuáles son estos menores, "de ahí que sea fundamental poner en marcha el Registro Nacional de MENAS (Menores Extranjeros No Acompañados)".
Otra de las conclusiones del Informe es la modificación de la legislación en esta materia. El CGAE y UNICEF España consideran imprescindible adaptar los procedimientos de la Administración a la realidad y coordinar a las Comunidades Autónomas con el fin de asegurar la protección del menor extranjero y garantizar que se cumplan sus derechos. Además, la legislación europea y española en materia de extranjería se ha quedado obsoleta para la realidad actual. Estas normativas obsoletas y las políticas restrictivas no son las más eficaces en el fenómeno de las migraciones, como ha quedado demostrado. De hecho, pese a la reducción en el número de pateras y cayucos detectada durante 2008, aumenta considerablemente el número de menores que se embarcan en éstas, incluso sin un adulto que les acompañe.
El CGAE y UNICEF España consideran que hay que garantizar la asistencia letrada en todos los procedimientos que afecten de manera directa a los intereses personales del menor. La reforma de la Ley de Extranjería (LOEX) debe ser una oportunidad para contemplar la intervención letrada en todos los procedimientos administrativos en los que esté involucrado un menor no acompañado.
Unicef
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5 Diciembre 2009
El objetivo de la próxima cumbre sobre el clima es que los países desarrollados pasen decididamente a la acción. Después, será el momento de comprometer a China, Brasil, India y Rusia en la reducción de emisiones
Charles David Keeling, joven investigador del Scripps Institution of Oceanography de los Estados Unidos, inició en 1958 en la isla de Mauna Loa una investigación cuyos resultados cobrarían una importancia científica capital. Utilizando instrumentos diseñados por él mismo, Keeling consiguió medir la concentración de CO2 en la atmósfera y realizó dos importantes descubrimientos. Primero, que el CO2 presentaba una oscilación estacional en forma de dientes de sierra debida a la fotosíntesis en el hemisferio norte. Segundo, que su concentración aumentaba año tras año. Cuando realizó aquellas mediciones, la concentración de CO2 era de 315 partes por millón (ppm). En septiembre de 2009 era ya de 385 ppm. La trayectoria de las mediciones se conoce como la Curva de Keeling y, junto con la imagen de un oso polar en una pequeña banquisa de hielo a la deriva en el Ártico, se ha convertido en uno de los símbolos del cambio climático.
La Curva de Keeling estará muy presente en las negociaciones que el 7 de diciembre van comenzar en Copenhague, en la cumbre de las Naciones Unidas que ha de aprobar los acuerdos sobre el clima para el período post-Kioto, 2013-2020. La reu-nión viene precedida de enorme expectación y actividad diplomática. Y es que los mensajes de la comunidad científica son dramáticos. El cuarto informe del Panel de Expertos (IPCC) emitido en 2007 fue concluyente respecto a la responsabilidad humana en dicho cambio y avisó alto y claro que es imprescindible reducir de manera drástica las emisiones globales.
En un escenario tendencial sin acuerdos globales, las emisiones totales de gases de efecto invernadero pasarían de las 50 gigatoneladas de CO2 equivalente actuales a más de 60 en el año 2030. En ese escenario, la probabilidad de sobrepasar el umbral de seguridad de los +2º C es muy elevada. Si las emisiones continúan su nivel actual, la Unión Europea ha estimado que dicho umbral se habrá superado para el año 2050. Según el Centro Had-ley de Reino Unido dentro de 50 años la temperatura media de la atmósfera podría aumentar 4º C si las emisiones continúan su ritmo actual.
La llave para revertir esa situación se encuentra en un pequeño grupo de centros de decisión. Los principales emisores -China, EE UU, Unión Europea, Brasil, Indonesia, Rusia, India y Japón- son responsables de dos de cada tres toneladas de gases de efecto invernadero. La cumbre de Copenhague es el marco en el que han de cristalizar formalmente los acuerdos, pero es en las capitales de esos lugares donde se están tomando las decisiones clave, especialmente en Pekín, Washington y Bruselas.
El núcleo sobre el que pivotan los obstáculos para consensuar una posición internacional común está en el nivel de mitigación que las economías desarrolladas van a acometer en el horizonte 2020, así como la cantidad de recursos financieros que van a transferir a los países en desarrollo para favorecer sus esfuerzos de mitigación y adaptación. Los países emergentes y en desarrollo tienen razón en que la responsabilidad histórica del problema es de los países desarrollados y que sus emisiones per cápita son muy superiores a las del resto. Pero la ecuación es más compleja. En el año 2008, las emisiones procedentes de los países emergentes y en desarrollo rebasaron notablemente las de los países ricos, ya que representaron el 60% del total. Además, el incremento de emisiones proyectado para la próxima década corresponde casi exclusivamente a los países emergentes. Sin su implicación directa en la mitigación de emisiones no hay solución posible para la crisis del clima. Estados Unidos y China, cada uno responsable aproximadamente de la quinta parte de las emisiones globales, mantienen posiciones diferentes a la hora de encarar el problema. La misión de la Unión Europea es favorecer el espacio de encuentro en que ambos planteamientos puedan encontrarse.
El presidente Barack Obama ha puesto la política sobre el clima en lo más alto de su agenda, en clara ruptura con la posición negacionista y entregada a los intereses del petróleo del tándem Bush-Cheney. No obstante, la propuesta de ley, aprobada por el Congreso el pasado junio de 2009, es relativamente modesta en sus objetivos de mitigación. Se propone reducir las emisiones en 2020 al nivel que tenían en 1990, objetivo muy por debajo de lo requerido por la comunidad científica internacional. Dado que la propuesta de ley fue aprobada por una exigua mayoría de 219 votos frente a 212, su aprobación en el Senado se prevé complicada y, en cualquier caso, difícil de conseguir antes de la cumbre de Copenhague. Si es así, los negociadores norteamericanos acudirán a la capital danesa con una mano atada a su espalda, ya que el margen de maniobra para comprometer a su país en objetivos cuantitativos de mitigación será muy limitado.
La posición de China ante las negociaciones internacionales se ha regido por el principio de "responsabilidades comunes pero diferenciadas". Sus emisiones per cápita son todavía pequeñas comparadas con las de EE UU o Europa, lo que unido a la responsabilidad de los países ricos en las emisiones históricas justifica su rechazo a asumir compromisos de mitigación. China insiste en que son los países desarrollados quienes han de ayudar financiera y tecnológicamente a los emergentes y en desarrollo para mitigar sus emisiones y adaptarse al cambio climático. A pesar de esa posición, China ha dado pasos muy importantes en años recientes en su acción doméstica en relación a la eficiencia energética y la introducción de renovables. Lo recordaba el presidente Hu Jintao en su alocución en la sede de Naciones Unidas el pasado mes de septiembre.
La Unión Europea, por su parte, ha hecho del cambio climático un eje central de su presencia en el mundo. La UE acude a la cumbre danesa con los deberes hechos, lo que refuerza su autoridad en las negociaciones. Al finalizar el año 2008, las emisiones de gases de efecto invernadero (UE-15) fueron 6,2% menores que las de 1990 y no hay duda de que la Unión alcanzará el objetivo fijado en Kioto de reducirlas en un 8%. Asimismo, la Unión ha aprobado objetivos ambiciosos sobre energía y cambio climático para 2020. La Unión Europea tiene ante sí el reto de conseguir que los dos mayores emisores, China y Estados Unidos, se comprometan formalmente en una acción multilateral.
Ante la cumbre de Copenhague, lo decisivo es generar momento político de manera que los países desarrollados pasen decididamente a la acción. Lo ideal es que su objetivo de mitigación se acerque a la propuesta de la comunidad científica de reducir entre un 25% y un 40% las emisiones en 2020 respecto a las del año de referencia, 1990. Pero como ha recordado el presidente Obama en las Naciones Unidas "que lo perfecto no sea enemigo de lo bueno". Desde la perspectiva europea se trataría de generar un acuerdo multilateral en el que Estados Unidos formalice su compromiso con la comunidad internacional de una manera que pueda ser posteriormente respaldada por el Congreso y el Senado de ese país. Una vez que las tres grandes economías desarrolladas -Estados Unidos, la Unión Europea y Japón- hayan puesto su maquinaria a funcionar en la dirección adecuada, será el momento de comprometer al resto de actores clave como China, Brasil, Indonesia, India y Rusia en la mitigación de sus emisiones.
La UE ha acertado al vincular su objetivo más ambicioso de reducción, 30%, al hecho de que otros grandes emisores -especialmente Estados Unidos- estén dispuestos a hacer contribuciones equivalentes. Dadas las circunstancias, la Unión Europea habría de estar dispuesta a aprobar unilateralmente en Copenhague una reducción de sus emisiones del 30%, por una cuestión de liderazgo mundial. Refuerza esa posición el hecho de que el nuevo Gobierno de Japón haya anunciado el compromiso de reducir sus emisiones un 25% para el año 2020.
La Curva de Keeling estará presente en las mentes y corazones de los negociadores de Copenhague. También estará en las de millones de seres humanos de futuras generaciones a quienes no deberíamos dejar un planeta incendiado. Esperemos que el nombre de Copenhague quede asociado a esa voluntad común.
Antxon Olabe es economista ambiental, analista y socio de Naider.
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1 Diciembre 2009
En el África subsahariana el número de infecciones ha descendido en un 15% en los últimos ocho años
Afirmar que en el mundo conviven ya 33,4 millones de personas con el virus del sida -casi medio millón más que el año anterior- y añadir a continuación que se trata de un dato positivo parece un puro contrasentido. No lo es, ese aumento es la prueba de que los medicamentos para mantener a raya el virus del sida funcionan y llegan cada vez a un mayor número de afectados.
Onusida, la agencia de Naciones Unidas, se felicitaba ayer de estos resultados al dar a conocer el último informe sobre la situación de la pandemia. Aunque persisten las desigualdades entre países, se asoman buenas noticias al informe. Una de ellas es que sobreviven más personas con VIH y sida. Las nuevas infecciones por VIH han descendido un 17% en los últimos ocho años. La epidemia está dando marcha atrás y lo hace sin contar aún con una vacuna que evite el contagio. Para Michael Sidibe, director ejecutivo de Onusida, no hay duda de que la prevención está funcionando. Lo afirmaba ayer en la presentación del informe anual en Shangai.
Pese a los buenos datos, las cifras de afectados y muertes son abrumadoras: en 2008 (últimos datos recogidos), 2,7 millones se infectaron y el virus acabó con la vida de dos millones de personas.
El sida retrocede en el mundo y lo hace también en el África subsahariana, una de las regiones más golpeadas por el VIH. El descenso en estos últimos ocho años ha alcanzado el 15% y sólo en 2008 ha logrado reducir en 400.000 las nuevas infecciones en la región.
5 millones sin tratamiento
El informe arroja datos positivos, pero también deja visible que las grandes desigualdades persisten, sobre todo en el acceso a tratamientos. Más de cuatro millones de personas tienen acceso a medicamentos antirretrovirales, dos millones más que en 2007. Onusida reconoce que todavía hay 5 millones de personas que necesitarían fármacos para sobrevivir y no lo están recibiendo.
En Europa casi se ha erradicado la transmisión del virus del sida de madres a hijos, gracias a los programas de prevención para embarazadas. En EE.UU. y Canadá también han descendido los casos. Sin embargo, la situación en África es bien distinta. «No podemos continuar con 400.000 nuevos nacimientos con VIH en África.
El mundo no lo puede permitir», dijo Michael Sidibe. Naciones Unidas confía en eliminar la transmisión madre-hijo en 2015.
ABC
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29 Noviembre 2009
La acción busca conseguir 100.000 apoyos al comercio justo para sacar de la crisis a 25 millones de personas que viven del cultivo del café en los países del sur
Genet Melesse vive en la aldea Neguelle Gorbitu, en Etiopía. Su padre cultiva café de comercio justo en la coperativa Oromía, y se considera afortunado al compararse con la situación que viven la mayoría de familias de su aldea, a las que el impacto de la crisis internacional sume actualmente en la pobreza extrema. Y es que son 25 los millones de personas que viven del cultivo del café en los países del sur.
Genet es un personaje real (encarnado en un video por un actor) que inicia la cadena que, mediante la campaña de Intermón Oxfam "Café para gente solidaria", pretende sensibilizar a la población de los beneficios del comercio justo y conseguir 100.000 adhesiones a este propósito. Quienes deseen expresar su apoyo a la campaña pueden reenviar el mensaje invitando a otras personas a participar en la acción y/o subir un video en el que expliquen sus razones para adquirir café de comercio justo.
"He tenido un sueño" - explica Genet en el video - : mis amigos venían a la escuela a leer y a jugar conmigo. Yo puedo ir a la escuela porque mi papá recibe un salario justo, pero mis amigos no tienen tanta suerte y tienen que trabajar todo el día desde muy temprano".
En los últimos años, 170.000 cafetaleros han perdido su trabajo, por lo que miles de niños han tenido que abandonar la escuela y ponerse a trabajar para ayudar a sus familias. Además, la subida de los precios de los alimentos derivada de la crisis internacional ha provocado que muchas personas hayan reducido el número de veces que comen al día. La desigualdad entre los sueldos y el coste de la vida hace que las familias destinen el 80 % de ingresos a la adquisición de alimentos.
Para combatir esta situación, Intermón Oxfam da a los productores una retribución adecuada a sus esfuerzos. Mediante el comercio justo, los campesinos reciben una prima social que invierten en las necesidades de la comunidad, desarrollan programas de alfabetización, escolarización, y becas para sus hijos. Además, construyen escuelas, hospitales, mejoran las infraestructuras e invierten en cursos para capacitar a las mujeres.
"Café para gente solidaria" cuenta con el patrocinio de Triodos Bank y con la colaboración de la Junta de Castilla la Mancha y el Gobierno de Cantabria.
Minisite de la campaña "Café para gente solidaria":
www.IntermonOxfam.org/cafe
Más información sobre comercio justo:
http://www.intermonoxfam.org/es/page.asp?id=1764
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26 Noviembre 2009
Las propuestas progresistas y democráticas del jesuita español asesinado en 1989 marcaron el rumbo de las negociaciones entre el Gobierno salvadoreño y las guerrillas del FMLN que culminaron en la paz
Se ha cumplido una trágica conmemoración: el vigésimo aniversario de la muerte en El Salvador del padre Ignacio Ellacuría, rector de la Universidad Centroamericana (UCA), y de sus cinco compañeros jesuitas españoles, asesinados por una unidad del Ejército salvadoreño en la madrugada del 16 de noviembre de 1989, junto con las dos mujeres, madre e hija, que les atendían en su residencia en el campus de la propia universidad. Muy pocos días antes, Ellacuría había recibido en Barcelona el Premio Alfonso Comín, en solemne acto celebrado en el viejo recinto del Consell de Cent.
Según consta en el informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas sobre El Salvador, la unidad del Ejército salvadoreño que perpetró el múltiple asesinato recibió la orden concreta de "eliminar a Ellacuría sin dejar testigos", requisito que costó la vida a siete personas más. Desde semanas antes, la prensa derechista salvadoreña, así como la emisora de radio perteneciente al Ejército, venían atacando ferozmente a Ellacuría y a su comunidad de profesores jesuitas, a los que se calificaba de "agentes de la conspiración mundial", "testaferros del comunismo internacional", "directores intelectuales de todos los desórdenes callejeros y actos vandálicos protagonizados por las turbas izquierdistas", y se señalaba a la UCA como "refugio de dirigentes terroristas" y a Ellacuría en concreto como "probable agente del KGB". El odio profundo hacia aquella comunidad académica y a su cabeza visible alcanzó unos niveles tan desorbitados que desembocaron en aquel crimen execrable, cuya noticia produjo consternación y fuertes reacciones adversas en la opinión pública internacional.
Por ello, desde la perspectiva de las dos décadas transcurridas, cabe plantearse esta cuestión: ¿cuál era realmente la ejecutoria del padre Ellacuría y su comunidad para suscitar un odio de tal magnitud en los poderes fácticos salvadoreños? ¿Qué acciones y qué intenciones eran las suyas hasta el extremo de hacer necesaria incluso su eliminación física?
Ni nuestro trato personal con Ellacuría ni -lo que importa mucho más- el riguroso estudio de sus pronunciamientos sociales, expresados en los órganos de difusión de la UCA -revistas ECA (Estudios Centroamericanos) y Proceso- permitieron observar en su línea otra posición que no fuera la búsqueda inteligente y honesta de la paz, la justicia y la concordia nacional en aquel castigado país. A modo de inequívoco ejemplo, permítasenos reproducir aquí un par de párrafos de uno de sus escritos, publicado el mismo año de su muerte. He aquí lo que el padre Ellacuría proponía a la sociedad salvadoreña, tanto al Gobierno de Arena (partido de la derecha en el poder) como a la guerrilla del FMLN, tanto a las Fuerzas Armadas como a la propia Iglesia, sólo unos meses antes de ser asesinado: "Son importantes las conversaciones previas de Arena con el FMLN y de éste con las Fuerzas Armadas. También las fuerzas sociales, y entre ellas la Iglesia, deben favorecer el ambiente propicio para la negociación. Indirectamente, en un trabajo sistemático para ir superando los males que impiden la reincorporación del FMLN a la vida política. Éstos son: a) violación de los derechos humanos por parte de los escuadrones de la muerte y de las Fuerzas Armadas; b) suma debilidad del poder judicial; c) grave situación económica para la mayor parte de la población; d) magnitud, estructuración y comportamiento de las Fuerzas Armadas; f) desinformación y polarización promovidas en los medios de comunicación".
Respecto a la guerrilla, Ellacuría se mostraba igualmente exigente: "También el FMLN tendría que favorecer el cambio y hacer creíbles sus nuevas propuestas con acciones tales como: a) abandono de toda acción violatoria de los derechos humanos y de las que puedan considerarse como técnicamente terroristas; b) abandono de aquellas acciones que repercuten económicamente sobre la mayor parte de la población; c) presentación de propuestas realistas en orden a lograr resultados efectivos y entrar de lleno en la solución definitiva del conflicto". (ECA, marzo 1989).
He aquí, enumerados con notable claridad y con agudo sentido premonitorio, los principales conceptos y ejes de acción que en los años siguientes iban a prevalecer, tanto en el proceso negociador entre 1990 y 1992 como después, en el proceso de paz posterior a los Acuerdos de Chapultepec de 1992. Ahí estaba la lista de lo que había que hacer, y que realmente se hizo a partir de su muerte: conversaciones preliminares entre las partes, apertura de un sistemático proceso de negociación (así se haría, con un fuerte respaldo internacional); incorporación del FMLN a la vida política legal (así se cumplió, según lo establecido en los Acuerdos que pondrían fin al conflicto); fin de las violaciones de derechos humanos por ambas partes (objetivo que sería asumido como prioritario por la Misión de Naciones Unidas, ONUSAL); fortalecimiento del raquítico poder judicial (otra de las metas que serían establecidas para ONUSAL por los Acuerdos de Paz); magnitud de las Fuerzas Armadas (cuyos efectivos quedaron reducidos a su mitad por los mismos Acuerdos, a cambio del desarme total de la guerrilla); nueva doctrina y nueva educación militar para aquel Ejército. En una palabra: la realidad de lo negociado y planificado desde 1990 y desarrollado desde 1992 coincidió en enorme medida con aquellas propuestas que Ellacuría propugnaba en 1989.
Pues bien; si esta serie de medidas empezaron a ponerse en práctica muy poco después de su muerte, ¿cómo pudo alguien considerarlas tan subversivas y tan amenazadoras en 1989? Sólo alguien radicalmente cegado por el odio, por intereses ferozmente insolidarios, o tarado por una ideología ultraderechista tendente a la conservación intocable de una infame estructura social, pudo conceptuar aquella serie de propuestas como extremadamente peligrosas. Sólo la ultraderecha escuadronera, militar y civil -la misma que nueve años antes había asesinado al arzobispo monseñor Romero-, impulsada por la oligarquía salvadoreña más desalmada, podían desear y ordenar tal eliminación, como así fue.
Así fue, y así quedó asumido por la comunidad internacional, cuyas últimas dudas -si aún las había- sobre "quién era quién" en el conflicto interno salvadoreño quedaron disipadas por aquel disparatado crimen. Todo el mundo pudo comprender que sólo el odio, los intereses o el fanatismo ideológico ultraderechista -o los tres factores en su conjunto- pudieron engendrar el designio de destruir aquel valioso foco de pensamiento cristiano, no violento, progresista y democrático.
Sin embargo, nadie podrá decir que su sacrificio resultó inútil. Pues, de hecho, su asesinato perjudicó gravemente a sus propios autores, debilitó su posición negociadora y facilitó el acceso a la paz. Aquel acto de barbarie vino a debilitar ante el mundo la posición del Ejército y del Gobierno salvadoreños frente al FMLN en las mesas y conversaciones que, auspiciadas por la ONU, se desarrollarían a partir de entonces en Costa Rica, Ginebra, Nueva York y México, hasta llegar a la solemne firma de la paz en Chapultepec el 16 de enero de 1992. Exactamente dos años y dos meses después del asesinato de quien propugnó ese mismo camino y esa misma solución.
Transcurridas dos décadas, caben muy pocas dudas sobre el significado de la tragedia de la UCA y ninguna duda sobre el diagnóstico -increíblemente exacto- que Ellacuría formuló sobre aquella sociedad.
Dos de los militares implicados fueron condenados a 30 años, pero amnistiados tres años después. Hoy, nuestra Audiencia Nacional mantiene abierta una causa contra los autores de aquella orden criminal, plenamente impunes hasta hoy. Incluso con el reciente y drástico recorte sufrido por la jurisdicción española en materia de Justicia Universal, aún así, esta causa se mantiene vigente por tratarse de víctimas españolas, lo que permite su continuidad.
En cualquier caso, en esta fecha conmemorativa resulta obligado honrar con nuestro recuerdo a unos compatriotas españoles que pagaron con su vida su esfuerzo, su enseñanza y su riesgo, volcados hacia el logro de una mayor justicia y solidaridad, en una sociedad asolada por la injusticia, la miseria y la brutal desigualdad.
Prudencio García, ex miembro de la División de Derechos Humanos de ONUSAL (Misión de la ONU en El Salvador), es investigador y consultor de la Fundación Acción Pro Derechos Humanos.
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23 Noviembre 2009
La actual Gran Recesión pertenece a la lógica del siglo XX y las ideas que la alimentaron son las culpables de las secuelas que dejará. La llamada 'nueva economía' era una ideología destinada a beneficiar a unos pocos
Ahora que se cumplen 20 años de la caída del Muro de Berlín, estación términi del siglo corto de Hobsbawm, es buen momento para revisar la tesis del historiador británico y comprobar si se ajustó a la realidad. Recordemos en qué consistía: hay una coherencia en los años transcurridos desde el estallido de la Primera Guerra Mundial hasta el hundimiento del comunismo. En esas casi ocho décadas se manifestaron tres fases: desde 1914 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial; desde 1945 hasta principios de los años setenta, 30 años de extraordinario crecimiento económico y transformación social; y una nueva era de descomposición, incertidumbre y crisis para vastas zonas del mundo. Ese siglo XX corto se compuso de una fugaz edad de oro, en el camino entre una y otra crisis hacia un futuro desconocido y problemático.
Cuando acaba de estudiar ese periodo, Hobsbawm manifiesta su preocupación por la existencia de un planeta cautivo, desarraigado y transformado por el colosal progreso económico y tecnológico del capitalismo dominante en los dos últimos siglos, que había mejorado las condiciones de vida de mucha gente. Y concluye: "Cuanto he escrito hasta ahora no puede decirnos si la humanidad puede resolver los problemas con los que se encuentra al final del milenio, ni tampoco cómo puede hacerlo. Pero quizá nos ayude a comprender en qué consisten esos problemas y qué condiciones pueden darse para solucionarlos, aunque no en qué medida estas condiciones se dan ya o están en vías de darse. Puede decirnos también cuán poco sabemos y qué pobre ha sido la capacidad de comprensión de los hombres y las mujeres que tomaron las principales decisiones públicas del siglo, y cuán escasa ha sido su capacidad de anticipar -y aún menos de prever- lo que iba a suceder, esencialmente en la segunda parte del siglo". (Historia del siglo XX).
Todavía cuando escribe esto el planeta está beneficiándose de los mejores efectos de la nueva economía, aquel paradigma que afirmaba que habían acabado los ciclos económicos (como se había terminado la historia) y que las sociedades no podían más que crecer y progresar. Hoy sabemos que la nueva economía fue en el mejor de los casos una ensoñación, y en el peor, una ideología cuyo objetivo era beneficiar a unos pocos. No es seguro, y tampoco probable, que nuestros hijos vayan a vivir mejor que nosotros. Cuando llevamos más de dos años de Gran Recesión y se empiezan a desvelar con crudeza las huellas que va a dejar en términos de paro, empobrecimiento de las clases medias, marginalidad, hambre, desigualdad o endeudamiento, ¿es demasiado arriesgado analizar esta crisis, heredera de la Gran Depresión, como una continuación natural de ese futuro desconocido y problemático que define al siglo XX, y aseverar que a medida que avanza el nuevo milenio está cada vez más claro que la tarea principal será reconsiderar los abusos intrínsecos del capitalismo? Entonces, el siglo XX no sería un siglo corto sino un siglo largo.
Son bastantes los que definen a la actual crisis como un cisne negro, en la descripción de Nassim Taleb: un acontecimiento inesperado que ocasiona enormes impactos; en este caso, una tormenta que surgió en un cielo casi sin nubes, imprevista, que se abatió sobre un planeta que creía que tales acontecimientos extremos no se iban a repetir. Otros, sin embargo, consideran que las bases para el actual derrumbamiento de la economía estaban puestas desde hace al menos dos décadas, cuando la autodestrucción del socialismo real cambió la naturaleza del poder y el escenario de los miedos; aumentó el temor de los ciudadanos comunes que empezaron a soportar, con más intensidad que nunca, la inseguridad a perder el puesto de trabajo, a quedar atrás en una distribución de recursos cada vez más desigual, a zozobrar en el control de las circunstancias y rutinas de sus vidas cotidianas; y quizá, y sobre todo, alarma ante el hecho de que quienes tienen la autoridad delegada hayan perdido su control a favor de fuerzas que están más allá de su alcance, como consecuencia de la globalización realmente existente. Por el contrario, perdieron esos miedos los poderosos, que a partir de principios de los años noventa no se tenían que enfrentar ya a la existencia de un sistema político y económico alternativo, con todos los defectos que se le quieran poner (y que eran ciertos), y tenían barra libre para experimentar a su favor con cualquier ungüento de serpiente, como era la desregulación de mercados inestables, con información asimétrica y competencia imperfecta.
Llevamos más de dos años componiendo el juego de culpables de esta crisis: los bancos centrales, que no la previeron o la facilitaron con su política de gran liquidez; las agencias de calificación de riesgos que nos engañaron sobre el verdadero valor de los activos financieros; los fondos de alto riesgo, totalmente libres; los banqueros, que sacaban de balance multitud de riesgos imprecisos; los organismos reguladores, que dedicados a lo que estaba dentro de sus fronteras no previeron que éstas ya no existían para los movimientos de capital; los gobiernos que permitieron todo lo anterior y lo legitimaron con su inacción. Pero para comprender esta Gran Recesión debemos ir más allá de ese espejo de culpables parciales o de chivos expiatorios, porque sólo ahondando en la fuente de los errores puede señalarse el sistema de ideas que dio lugar a ellos. Como acertadamente ha señalado Robert Skidelsky (El regreso de Keynes), cuando algo va mal el primer instinto es señalar a los responsables prácticos de la cosa y sólo empezamos a culpar a las ideas cuando resulta evidente que aquellos responsables no eran excepcionalmente corruptos, avariciosos ni incompetentes, sino que estaban actuando sobre lo que creían ser unos sanos principios y no lo eran: el pensamiento único.
Así que las prácticas de todos esos agentes, por escandalosas que hayan sido, deben remontarse a las ideas que las acogieron. Estas ideas (la autorregulación, el Estado es el problema y el mercado la solución, presupuestos equilibrados en sociedades con muchas necesidades, primero es crecer y sólo luego distribuir, la inflación como prioridad económica absoluta...) llegan siempre a la arena pública mezcladas con la política, los intereses creados, las circunstancias de cada época y lugar y devienen en la ideología dominante.
No sólo Skidelsky defiende esta interpretación de lo sucedido. El Nobel de Economía George Akerloff, y otro economista que puede serlo en cualquier momento, Robert Shiller, se preguntan en qué hemos estado pensando los ciudadanos durante la parte alta del ciclo, por qué no nos dimos cuenta de lo que estaba sucediendo si era evidente la artificiosidad de la economía, hasta que no se nos cayó el mundo encima con acontecimientos como bancos que quiebran y han de ser nacionalizados, empresas que desaparecen, contabilidad creativa, pérdida de centenares de miles de empleos, ejecución de hipotecas, sequía de préstamos, bonus desequilibrantes de la estructura social... Y se responden: porque el público y los Gobiernos se sentían respaldados por una teoría que les decía que estaban seguros, que todo iba perfectamente y que no corrían ningún peligro.
Aseguraba Schumpeter que las fluctuaciones cíclicas de la economía capitalista, hoy tan abundantes, no son como las amígdalas, órganos aislados que pueden extirparse por separado, sino como los latidos del corazón, parte de la esencia del organismo que los pone de manifiesto.
Quién nos iba a decir que más de 60 años después de su muerte, Keynes iba a ser tan reivindicado por el fracaso intelectual de las ideas que lo arrumbaron, que íbamos a volver a contemplar la historia mucho más como una escalera de espiral que con la linealidad que con tanta falsedad nos vendieron, y que no íbamos a poder dejar tan fácilmente el siglo XX, olvidándonos de lo terrible que fue.
Joaquín Estefanía
servido por cuatrodecididos
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