El fracaso de Hong Kong
La responsabilidad de establecer reglas comerciales justas en 2006 tras el fracaso de Hong Kong recaerá sobre EEUU y la UE
Intermón Oxfam insta a los países ricos a poner sobre la mesa nuevas propuestas para evitar la paralización de las negociaciones en la OMC
Tras el cierre en falso de las negociaciones en la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Hong Kong este fin de semana, Oxfam Internacional (Intermón Oxfam en España) pide a la Unión Europea y a EEUU que elaboren inmediatamente propuestas para reformar sus subsidios agrícolas y abrir sus mercados a los países en desarrollo. De lo contrario, las negociaciones se verán abocadas a una parálisis que puede prolongarse durante la próxima década.
En un nuevo informe titulado ¿Qué ha pasado en Hong Kong?, Intermón Oxfam explica que un parón en esas negociaciones perpetuaría el injusto sistema de comercio internacional que actualmente condena a los países en desarrollo a la pobreza. "Los países en desarrollo no van a subscribir un mal acuerdo, lo cual implica que los países ricos no pueden mantener durante 2006 lo que han ofrecido en Hong Kong", dice el coordinador de investigaciones de Intermón Oxfam, Gonzalo Fanjul.
"La Unión Europea y EEUU han fracasado a la hora de cumplir las promesas de compromiso con el desarrollo que tanto han aireado, y hay indicios muy preocupantes de que están volviendo a una postura conservadora para no alcanzar compromisos", asegura Gonzalo Fanjul.
La Conferencia Interministerial de Hong Kong, celebrada del 13 al 18 de diciembre, ha sido, en opinión de Intermón Oxfam, una oportunidad perdida en la consecución de un comercio internacional justo. Los países ricos han antepuesto sus propios intereses a los de los países más pobres. El pequeño avance conseguido en agricultura ha sido eclipsado por unas propuestas absolutamente contrarias al desarrollo en el sector servicios y en tarifas industriales.
"La reunión de Hong Kong se ha desarrollado en el habitual torbellino de rumores y apuestas arriesgadas, dificultadas por el agotamiento de los negociadores. Las delegaciones de la UE y de EEUU estaban compuestas por más de 300 personas cada una, que podían turnarse para dormir y descansar, sin por ello dejar de cubrir todos los aspectos de las negociaciones, mientras que la delegación de Burundi, por ejemplo, tenía tan sólo tres representantes trabajando las 24 horas del día" explica Fanjul.
Intermón Oxfam no comparte el análisis realizado por la Unión Europea, según el cual los socios comunitarios se presentan como "salvadores" de la reunión. "La realidad es que las negociaciones se atascaron porque la UE y EEUU sólo han tenido en cuenta sus propios intereses. En vez de negociar cifras realmente relevantes para los países pobres, Hong Kong se convirtió en un ejercicio de ambigüedades y peleas en la sombra", declara Fanjul.
Por su parte, el sentimiento de las delegaciones de los países más pobres sobre los resultados de la reunión ha sido de aceptación reticente más que de celebración. Todo el mundo quería evitar el colapso total por miedo a perjudicar fatalmente a la OMC, y los países ricos jugaron esta carta presionando a los países más pobres para que firmaran un acuerdo.
"Más allá de los entresijos internos durante la reunión, la realidad es que la mayoría de las decisiones sobre agricultura, servicios y tarifas industriales se han retrasado hasta el año 2006", dice Fanjul. "Si los países en desarrollo no se hubieran puesto tan firmes durante las negociaciones, el texto final hubiera sido mucho peor para ellos que el actual".
Intermón Oxfam considera que hay pocas posibilidades de que el Congreso de EEUU conceda una renovación del fast track authority ("vía rápida de negociación") al presidente de ese país más allá de junio 2007. Esta autorización permite al presidente firmar acuerdos en la OMC sin modificaciones por parte del Congreso. Por ello, la letra pequeña de cualquier acuerdo deberá negociarse en 2006 ya que a partir del año siguiente el margen de maniobra del gobierno estadounidense será mucho más reducido.
"Cuesta ver cómo la OMC va a ser capaz de cerrar un buen acuerdo en tan poco tiempo, especialmente tras haber pasado dieciséis meses negociando para avanzar un pequeño paso en Hong Kong, pero lo que está claro es que la llave del éxito la tienen la UE y EEUU. Ellos son los que pueden poner sobre la mesa las propuestas que se necesitan para cerrar con éxito esta Ronda del Desarrollo. Sólo deben tener la voluntad política de hacerla", explica Gonzalo Fanjul.