Por una deslocalización responsable
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Intermón Oxfam pide a la patronal del textil que lidere una deslocalización responsable
Un informe revela que para que las prácticas de responsabilidad social corporativa sean efectivas es necesaria una acción conjunta del sector
"En un mercado tan competitivo como el que estamos viviendo después del fin de los acuerdos multifibras que liberalizan el mercado textil internacional, España tiene la oportunidad de desmarcarse de sus competidores asegurando una deslocalización responsable, que garantice el respeto de las condiciones laborales y que permita una vida digna a las trabajadoras del sur. Esto debe ser un esfuerzo sectorial, puesto que hemos constatado que las medidas aplicadas aisladamente por algunas empresas no conllevan, necesariamente, mejoras en las condiciones laborales de las trabajadoras. Hoy por hoy, en nuestro país es imposible saber si las prendas que nos ponemos son fruto de la explotación o fueron fabricadas en condiciones de respeto a los derechos laborales de las trabajadoras", afirma Isabel Kreisler, responsable de investigación sobre el sector privado de Intermón Oxfam y autora del informe "Hacia una deslocalización textil responsable" presentado hoy.
El estudio, encargado por la Fundación Alternativas y elaborado por Intermón Oxfam, destaca que no es posible garantizar los derechos laborales de los trabajadores del textil (principalmente mujeres) en los países en vías de desarrollo si el sector en su conjunto no toma medidas concretas. La aplicación de buenas prácticas de responsabilidad social corporativa (RSC) por parte de algunas de las empresas textiles que tienen su producción deslocalizada en Marruecos es condición necesaria, pero no suficiente, para mejorar las condiciones de vida de las trabajadoras. Por ello, desde Intermón Oxfam pedimos a FEDECON (la patronal del textil español) que lidere una deslocalización responsable facilitando y fomentando la incorporación de criterios de RSC en el sector textil español.
El estudio, fruto de más de ocho meses de investigación, desarrolló una batería de 15 posibles buenas prácticas relativas a la política de compras y relación con proveedores, remitió cuestionarios a las empresas españolas con presencia en Marruecos y realizó una comprobación sobre el terreno de la aplicación de esas prácticas y su impacto sobre las condiciones laborales de las trabajadoras.
Entre las principales conclusiones destaca el hecho de que, si bien los proveedores marroquíes constatan la aplicación de algunas de las buenas prácticas manifestadas por las empresas españolas en los cuestionarios, éstas se aplican en menor medida de lo que las empresas declaran y no se hace de manera homogénea. Es decir, sólo algunas empresas aplican algunas de las medidas.
Sin embargo, en los casos en que las empresas aplican buenas prácticas, sus beneficios no siempre llegan a las trabajadoras. Esto es debido a que los talleres suelen trabajar con más de un cliente y las buenas prácticas de algunos quedan anuladas por las exigencias de los otros clientes de producir más rápido, más barato y de manera más flexible.
El informe insta también al gobierno a jugar un papel relevante en la consecución de los derechos laborales de las trabajadoras. En concreto, a impulsar medidas de fomento de una deslocalización responsable, a promover en su industria conceptos de RSC y compra sostenible y a vincular las ayudas a las empresas deslocalizadoras a la observancia de estos criterios de responsabilidad. Hasta el momento el apoyo del gobierno a la deslocalización no incluye medidas que garanticen el respeto de los derechos laborales.