Intermón Oxfam y Visión Mundi denuncian que las patentes condenan a la ceguera a millones de personas en los países pobres
Pero la falta de acceso a medicamentos asequibles condena a vivir en la oscuridad a 30 millones de personas, la mayoría de las cuales, dos tercios, son mujeres. En la mayor parte de los países en desarrollo los pacientes deben pagar de su bolsillo el coste de las medicinas. Según el informe, el único modo de reducir este coste de forma sustancial es garantizar el acceso a medicamentos genéricos, ya que en esos países las compañías farmacéuticas imponen precios para los medicamentos de marca inaccesibles para la mayor parte de la población. Es común que se vendan incluso más caros allí que en los países desarrollados.
Medicamentos más caros en los países pobres
Para elaborar el informe Intermón Oxfam y la Fundación Visión Mundi han estudiado el efecto del acceso a los medicamentos en la prevención y tratamiento de la ceguera y comparado la situación en Bolivia y la India. En Bolivia, el país más pobre de América Latina, las reglas de propiedad intelectual obstaculizan la venta de genéricos y permiten la comercialización de medicamentos de marca a precios más caros que en España, donde la renta per cápita es diez veces mayor. La India, por el contrario, ha promovido la producción y venta de medicamentos genéricos, lo que ha abaratado y facilitado a los más pobres el acceso al tratamiento.
Hace más de cinco años en la Conferencia de Doha los países miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) se comprometieron a poner la salud pública por delante de los derechos de propiedad intelectual. El estudio demuestra, sin embargo, que la batalla por el acceso a medicamentos asequibles sigue abierta. Las compañías farmacéuticas han mantenido su presión con la complicidad de los países ricos, cuya actitud ha ido de la apatía y la inacción a la abierta obstrucción de las medidas aprobadas en la OMC. En el informe se ejemplifica la situación explicando el caso de Canadá, quien intentó producir y exportar tratamientos genéricos sin éxito.
Las cataratas, responsables de la mitad de las cegueras en los países pobres, se pueden curar con unas lentes intraoculares de última generación. Pero como el tratamiento está sujeto a patentes se suele aplicar otro menos eficaz. Como resultado tres de cada diez pacientes vuelven a perder la vista dos años después de la operación. Las lentes de última generación cuestan unos 116 euros por unidad y están protegidas por al menos seis patentes diferentes. Muchas empresas introducen pequeños cambios en el proceso o el formato de productos para lograr alargar en el tiempo la patente y mantener indefinidamente el monopolio. Según los expertos consultados por Oxfam, la versión genérica de las lentes podría costar unos 7 euros por unidad, lo que contribuiría a salvar de la ceguera a unas 55 millones de personas a lo largo de la próxima década.
En el estudio se denuncia también la falta de atención a las enfermedades de la visión, a pesar de su gran incidencia social y económica en África, Asia y América Latina. Esta negligencia impide a millones de personas desarrollar una vida digna: lleva al abandono de las actividades productivas, el desarraigo, la mendicidad, la dependencia de terceras personas y la caída en la pobreza extrema.
Por otra parte, la OMS estima la pérdida de productividad asociada a la ceguera en unos 75.000 millones de dólares anuales, lo que significa el 90 por ciento de la ayuda oficial al desarrollo mundial en el 2004. Es más caro no hacer nada para prevenir y curar la ceguera que combatirla. En el sudeste asiático, por ejemplo, el coste de prevenir o curar la mayor parte de las patologías causantes de la ceguera es de unos 200 millones de dólares, frente a los 5.600 millones que estas enfermedades acarrean sólo en costes directos.
No es negocio
En el estudio también se desmonta la argumentación de las compañías farmacéuticas contra la comercialización de genéricos en los países pobres. Alegan que el ataque a la propiedad intelectual eliminará los incentivos a la investigación. Pero en realidad sólo 21 de las 1.556 nuevas sustancias comercializadas entre 1975 y 2004 estaban dirigidas al tratamiento de enfermedades exclusivas de los países pobres como el paludismo. Es más: cerca del 90 por ciento de las ventas farmacéuticas se concentran en Norteamérica, la Unión Europea y Japón. Por lo tanto, los países pobres son mercados marginales que no amenazan ni el futuro de las compañías ni su capacidad innovadora.
Amparándose en la defensa de su propiedad intelectual las farmacéuticas
Genetech y Novartis quieren impedir la comercialización del tratamiento genérico contra la degeneración macular, una enfermedad de la visión asociada al envejecimiento. De prosperar su iniciativa el tratamiento pasará de costar 160 € por persona y año a 23.000 euros, lo que impedirá a los sistemas de sanidad hacer frente a los gastos. Esta enfermedad afecta sobre todo a los países ricos, pero se va a extender exponencialmente en países como India y China a medida que aumenta la esperanza de vida.
Intermón Oxfam
servido por cuatrodecididos
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