El G8 disfraza el fracaso de la cumbre con “nuevas” cifras

“Los titulares parecen impresionantes pero en realidad representan muy poco. En vez de cumplir sus promesas, el G-8 intentó presentar una cifra impresionante que correspondiese al menor incremento posible de la ayuda. Los 60,000 millones de dólares de ayuda para proyectos en el área de salud y la lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria representan, como máximo, 3,000 millones de dólares de ayuda adicional en el 2010. Esto es positivo, pero queda 27,000 millones por debajo de lo que el G-8 había prometido en el 2005”, ha añadido.
Sobre cambio climático, Oxfam Internacional aplaudió la permanencia en el marco de la ONU de las negociaciones post Kioto, a partir del 2012, y la promesa de hacer “recortes substanciales en las emisiones”. Pero, la organización alertó que el documento final sobre cambio climático no es suficiente para proteger las personas de los países más pobres y más vulnerables a los efectos del calentamiento global, y que no aporta objetivos concretos para la reducción de emisiones.
“Reconocemos el esfuerzo del gobierno alemán para llegar a un consenso sobre cambio climático. Lo que se consiguió debe servir de guía para las acciones urgentes que tienen que ponerse en práctica. Pero salimos de Alemania sin objetivos definidos para la reducción de la emisión de gases y sin un compromiso claro de frenar el calentamiento global a valores por debajo de los 2º centígrados. Su impacto sobre las personas más pobres y para su desarrollo será desbastador. Ellos serán los primeros a sufrirlo y de la peor manera.”
Respecto a la ayuda oficial al desarrollo, Oxfam ha afirmado que el anuncio de inversión de 60 mil millones de dólares para la lucha contra el VIH incluye una gran cantidad de dinero proveniente de aportaciones anteriormente previstas y se aleja bastante de lo que se acordó en Gleneagles con relación a la cantidad total de la ayuda.
Según los cálculos de Oxfam, basados en la suposición que el dinero se entregará en 5 años, se demuestra que para el 2010 la ayuda total sólo se habrá incrementado en 23,000 millones de dólares, una cifra muy diferente a la de los 50,000 millones de dólares que se prometieron en 2005.
Además, Oxfam ha advertido que el enfoque extremadamente agresivo respecto a las reglas de Propiedad Intelectual podría provocar la subida de los precios de los medicamentos esenciales en los países en desarrollo y denegar el acceso a medicamentos genéricos a un precio asequible. El G8 se ha reafirmado en su compromiso en relación con un pequeño número de cláusulas de excepción a estas reglas por motivos de salud pública pero al mismo tiempo han propuesto un nuevo marco de trabajo con las grandes economías emergentes para negociar reglas de propiedad intelectual más estrictas. Oxfam ha advertido que esto puede cortar el suministro de medicamentos genéricos a los países que dependen de ellos.
Lawson ha añadido: “El G8 ha dado una de cal y otra de arena en cuestión de acceso a medicamentos y salud. Al final, si esta propuesta de propiedad intelectual se pone en práctica, iremos de mal en peor y los medicamentos esenciales quedarán fuera del alcance de los países pobres.”
Oxfam ha añadido que el G8 debería haber aportado fondos específicos para pagar a los 4.25 millones de profesionales de la salud que se necesitan en todo el mundo y también considera necesario un mecanismo de coordinación internacional para desarrollar planes sanitarios nacionales que aseguren un acceso a la salud para todos.