IntermonOxfam hace balance de legislatura

La ayuda al desarrollo española se duplica en cuatro años y cambia de rumbo, pero no culmina reformas clave
La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) de nuestro país se ha duplicado en los últimos cuatro años, pasando de los 2.000 millones de euros en 2004 a los 4.200 millones previstos para este año, lo que supone un importante cambio de tendencia. Sin embargo, el retraso en la reforma de instrumentos e instituciones de la cooperación dejan a la AOD española lejos aún de los compromisos adquiridos y del lugar que le corresponde a España como donante. Esta es una de las conclusiones del informe “La Realidad de la Ayuda 2007-2008” presentado hoy por Intermón Oxfam en el que se hace un balance de la legislatura en materia de cooperación al desarrollo, así como un análisis en profundidad de los datos de la AOD española y del resto de los países donantes en 2006.
Entre los aspectos positivos de esta legislatura en materia de cooperación al desarrollo, el informe desataca la puesta en marcha de un ambicioso Plan Director de Cooperación, que apunta en la dirección correcta; el esfuerzo por incrementar la AOD y situarla en 2008 en el 0,5% del Producto Nacional Bruto (PNB); la atención prestada a África, que puso a este continente por primera vez dentro de la agenda de la política española; la aprobación de la ley de deuda externa o la apuesta decidida por los organismos multilaterales de lucha contra la pobreza (principalmente los de las Naciones Unidas) que han visto cómo la contribución española se duplicaba en tres años, pasando de los 717 millones en 2003 a los 1.372 de 2006.
“Es innegable que el gobierno ha hecho un esfuerzo importante para mejorar la cantidad y la calidad de la cooperación internacional. Y cabe destacar que en materia de ayuda al desarrollo ha existido un consenso político inusual en esta legislatura. Tal vez ha sido el único ámbito en el que partidos de distinto signo político han trabajado codo con codo en la misma dirección. Es de esperar que, sea cual sea el gobierno que salga de las próximas elecciones, mantenga y profundice los logros conseguidos hasta ahora”, afirma Ariane Arpa, directora general de Intermón Oxfam.
A pesar de que el balance de la legislatura es positivo en términos generales, hay importantes áreas que empañan los logros conseguidos.
Incoherencia de políticas
El programa electoral con el que el Partido Socialista concurrió a las elecciones de 2004 afirmaba la voluntad de pasar “de una política de ayuda y de cooperación a una política de desarrollo”, en clara alusión a la necesaria coherencia de políticas en la acción exterior del Gobierno. Es decir, que su actuación en cooperación sea respaldada y no contrarrestada por otras iniciativas en política internacional.
Sin embargo, España está aún muy lejos de tener una política coherente hacia los países en desarrollo. Un claro ejemplo de esto es la postura defendida por el gobierno en las negociaciones comerciales, tanto en la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (en donde asumió una posición contraria a los asuntos que podrían beneficiar a los países más pobres), como en las negociaciones que actualmente mantiene la UE con los países de África, Caribe y Pacífico (ACP), donde nuestro país sorprendió por la defensa de las posiciones más proteccionistas y opuestas a las necesidades de los países menos adelantados.
“Resulta incomprensible que el mismo Gobierno que ha doblado la ayuda al desarrollo, el que acuñó acertadamente el concepto de “efecto huída” para explicar el fenómeno de la inmigración, condene a millones de campesinos africanos a un callejón sin salida para defender sus estrechos intereses comerciales. Nunca antes la política comercial española había estado tan alejada de los intereses y necesidades de los más pobres”, afirma Arpa.
Pero no sólo en las negociaciones comerciales se ha evidenciado esta incoherencia. España ha incumplido el compromiso de promulgar una ley de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) que regule la actuación de las multinacionales españolas en el exterior, y los esfuerzos parecen haber estado más centrados en velar por la cuenta de resultados que en promover inversiones responsables. En cuanto a cambio climático, mientras nuestro país se alinea públicamente con los defensores de restringir las emisiones de gases contaminantes, la realidad es que éstas siguen creciendo y alejándonos de lo establecido en el protocolo de Kyoto. Los países en desarrollo son los menos responsables del cambio climático, pero los que más sufren sus consecuencias.
Créditos FAD, el suspenso anunciado
El crédito FAD (Fondo de Ayuda al Desarrollo) es, sin duda, el instrumento de cooperación que más críticas ha levantado entre la sociedad civil. Se trata de un mecanismo que prima el apoyo a la internacionalización de las empresas españolas sobre los objetivos de desarrollo de los países del Sur. De hecho, su uso no sólo distorsiona la orientación geográfica y sectorial de la ayuda, sino que genera deuda externa en el país receptor y su concesión está ligada a la contratación de bienes y servicios de empresas españolas.
Durante 2006 España siguió concediendo este tipo de créditos a países pobres y altamente endeudados, contradiciendo así las recomendaciones de la OCDE. Un caso llamativo es el de la República del Congo, cuyo saldo neto con la cooperación española es negativo, es decir, reembolsó por créditos FAD fue de 1,5 millones de euros en 2006, aunque ese año no recibió ayuda bilateral de nuestro país. Distintos cargos del gobierno, como la Secretaria de Estado de Cooperación y el ministro Moratinos, se habían comprometido públicamente con la reforma de este instrumento desde su toma de posesión, mandato que fue además ratificado por el Parlamento en la ley de deuda externa. Sin embargo, el Secretario de Estado de Comercio anunció esta semana que no se presentará la reforma de FAD y CESDE (Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación) antes de que termine la actual legislatura, lo que supondría un incumplimiento explícito de la mencionada ley.
“Este es el peor suspenso de la legislatura en materia de política de cooperación. Cuatro años tendría que haber sido tiempo suficiente para acometer una reforma tan necesaria. La ausencia de esta reforma lastrará la calidad de los incrementos de la AOD en próximos años, por lo que ésta debe ser una de las prioridades del próximo gobierno en materia de cooperación”, añade Arpa
España entre los donantes
España destinó a la AOD el año pasado un total de 3.038 millones de euros, un incremento superior al 25% con respecto a los datos de 2005. Se trata de un aumento histórico, que sitúa a nuestro país en el octavo puesto entre los donantes por volumen de ayuda.
Si miramos la cooperación española desde el punto de vista relativo, es decir, el esfuerzo que supone la ayuda en relación con la riqueza del país, España, con un 0.32% AOD/PNB se situó en el puesto decimocuarto del total de los 22 países del CAD.
Con ello, la ayuda española supera por primera vez la media de los países del Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE., que se quedó en un 0,30%. Sin embargo, este esfuerzo la deja aún lejos del 0,43% que se alcanzó en la UE.
Cabe destacar que estos incrementos de la cooperación española se producen en un contexto internacional en el que el conjunto de países donantes ha disminuido la ayuda al desarrollo. Los países de la OCDE destinaron 103.940 millones de dólares a la ayuda internacional en 2006, un 5,1% menos que el año anterior.
Un dato llamativo es que durante el año pasado, mientras la AOD del conjunto de los donantes disminuía, el gasto militar seguía creciendo. Este representó 11,6 veces lo destinado a AOD.
En cuanto a la calidad de la ayuda, tanto en el contexto internacional, como en España, las condonaciones de deuda externa siguen teniendo un peso demasiado alto en el cómputo de la AOD. Tal como se acordó en la cumbre de Monterrey de 2002, la deuda externa no debería computar como cooperación al desarrollo puesto que distorsiona las cifras de la ayuda y enmascara la congelación de las partidas más estables y sostenibles que son las que pueden garantizar la financiación continuada de programas y estrategias de desarrollo a largo plazo. En 2006 el cómputo de la cancelación de deuda ascendió al 18,4% del total de la AOD del conjunto de donantes y el 14,1% del total de la cooperación española.
“Un ejemplo claro de cómo la cancelación de deuda interfiere en la ayuda al desarrollo lo vemos en el caso de la cooperación de nuestro país con África subsahariana, que experimentó un importante incremento en 2005 para descender casi un 40% en 2006 La tendencia real es de un suave aumento, pero las operaciones de cancelación de deuda distorsionan las cifras y las someten a grandes altibajos”, afirma Isabel Kreisler, investigadora de Intermón Oxfam.
España ha hecho en 2006 una apuesta decidida por los organismos multilaterales no financieros (principalmente a agencias de las Naciones Unidas), partida que creció en un 47,5% con respecto al año anterior y representó el 45,15% del total de la ayuda española. Sin embargo, el informe resalta que no existe aún una estrategia que oriente los fondos canalizados por la vía multilateral y que éstos están repartidos en más de 100 organismos diferentes.
Según los datos de Intermón Oxfam, en 2006 sólo el 46,5% de la AOD se concentró en los países marcados como prioritarios en el Plan Director, mientras que ese documento estipula que el 70% del total debería destinarse a los países prioritarios. La ayuda a los países menos adelantados, que debía haber alcanzado el 20% se quedó por debajo del 13%.
Estos datos que alejan a España del cumplimiento de los compromisos internacionales y de las orientaciones macadas por el Plan Director, tienen su explicación en la lentitud de la reforma de los instrumentos de la cooperación, que no ha permitido llevar a la práctica los compromisos sobre el papel.
