El Observatorio del Tercer Sector analiza en este artículo cómo muchas veces los proyectos de las entidades pierden calidad por la necesidad de reducir los presupuestos; una práctica, dicen, muy poco sostenible.

"Me gusta mucho como trabajáis. Encuentro muy interesante esta propuesta que nos habéis hecho pero tendríais que mirar de hacerlo más barato…” ¿Os suena? ¿Alguna vez habéis oído algo similar? Entonces empezamos a dar vueltas a los números para recortarlos y hacerlos cuadrar con lo que se nos pide. Finalmente, ajustamos al máximo el presupuesto, recortando y eliminando partidas hasta que sólo quedan los costes más directos: nóminas, alquileres, etc.

Por el camino se han quedado todas aquellas otras partidas que, sin un coste directo en el proyecto, son las que daban aquellos matices que caracterizan nuestra manera de hacer. Precisamente eso que había hecho que nos vinieran a pedir el presupuesto.

El resultado es que lo que no cubren los ingresos lo acabamos poniendo en horas adicionales y sobreesfuerzos personales. Es así porque creemos y queremos lo que hacemos, y deseamos hacerlo bien e incorporar nuestros valores. Pero es una práctica muy poco sostenible para nuestras entidades.

Es importante que los costes vinculados a la calidad puedan ser identificados y se visualicen

La calidad, por su dificultad de ser escandallada, es una candidata habitual a caer en las negociaciones presupuestarias de los proyectos, y se quedan en una difusa partida estructural de la entidad. O peor aún, en ocasiones ni tan siquiera se considera.

Los costes de la calidad, en general, son difíciles de incorporar a los presupuestos de los proyectos porque se componen de una mezcla compleja, algunos costes explícitos y otros implícitos. Su combinación es diferente en cada entidad y esto da lugar a una gran heterogeneidad de situaciones en este camino de mejora continua.

Los costes explícitos son a menudo de tipo no periódico, y pueden llegar a constituir proyectos por si mismos. Son bastante variados: el asesoramiento externo, la formación, las horas de dedicación de las personas del equipo, el desarrollo de las TIC para mejorar el funcionamiento, etc. Además, hay costes implícitos más difíciles de visualizar: la comunicación interna, la influencia de la trayectoria de la organización, la implicación de los órganos de gobierno y la dirección de la entidad en los procesos de mejora, etc. Es importante que los costes vinculados a la calidad puedan ser identificados y se visualicen.

En este contexto, desde el Observatorio del Tercer Sector estamos trabajando, por encargo de la Taula d’Entitats del Tercer Sector Social a Catalunya, en una investigación sobre el conocimiento y la valoración de los costes de la calidad en las entidades sociales. Esta investigación supone la continuación de la línea sobre calidad iniciada con el estudio El estado de la calidad en las ONG sociales.

A partir de los resultados obtenidos con el estudio, se elaborará una publicación donde se recogerán las principales conclusiones extraídas. Podéis encontrar más información del proyecto haciendo clic aquí o en www.tercersector.org.es.

(*) El Observatorio del Tercer Sector es un centro de investigación especializado en el tercer sector, que trabaja para profundizar e incrementar el conocimiento sobre este sector y trabajar en la mejora en el funcionamiento de las organizaciones no lucrativas.