Cómo la Comisión Europea puede tomar la iniciativa en la aportación de apoyo presupuestario de calidad para la educación y la salud
Los gobiernos de los países en desarrollo desesperadamente necesitan una ayuda más previsible y de largo plazo, aportada directamente a sus presupuestos, para financiar la ampliación de la atención a la salud, la educación y demás servicios sociales básicos. La Comisión Europea que es uno de los principales donantes de apoyo presupuestario, también dispone de propuestas innovadoras para mejorar y aumentar este tipo de ayuda. Los Estados miembros de la Unión Europea deben apoyar estos ambiciosos planes. La Comisión debe, a su vez, profundizar más en esta iniciativa, desvinculando la ayuda de las condiciones perjudiciales impuestas por el Fondo Monetario Internacional, eliminando retrasos burocráticos innecesarios, y mejorando la rendición de cuentas de la ayuda ante la sociedad civil de los países en desarrollo.
El acceso a los servicios básicos de la salud y la educación constituye un derecho humano, y son los gobiernos los responsables de proporcionarlo. En la última década, muchos gobiernos de los países en desarrollo se han esforzado enormemente por conseguirlo: en países como Tanzania, Uganda y Malawi, por ejemplo, la educación es ahora gratuita, permitiendo que millones de niños y niñas acudan a la escuela. Pero son muchos los gobiernos que carecen de los recursos necesarios para conseguir estos objetivos por su cuenta, y que necesitan ayuda externa para cubrir el déficit en los presupuestos de la salud y la educación.
Por desgracia, muchos países ricos no sólo no aportan la cantidad de ayuda prometida reiteradamente, sino que la ayuda aportada no es la adecuada. Los gobiernos de los países en desarrollo necesitan una ayuda predecible y de largo plazo para dotar sus presupuestos anuales. Esto se conoce como apoyo presupuestario, es decir, ayuda que pueden utilizar para financiar sus propios planes de ampliación en el acceso a los servicios públicos.
Un factor clave que impide a las personas disfrutar del derecho a la salud y a la educación es el déficit crónico de trabajadores sanitarios y de personal docente en todo el mundo. Se calcula que faltan dos millones de maestros y maestras y más de cuatro millones de profesionales sanitarios para conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en la salud y la educación. Y los trabajadores de que se dispone a menudo están muy mal pagados y trabajan en condiciones pésimas.
Si los países en desarrollo recibieran unos niveles de apoyo presupuestario adecuados, podrían contratar y formar a las/los maestros y trabajadores sanitarios que necesitan. Pero sólo una pequeña proporción de la ayuda exterior al desarrollo se aporta como apoyo de este tipo. En 2006, tan sólo un 5 por ciento de la ayuda internacional neta se prestó en forma de apoyo presupuestario general. El apoyo presupuestario debe ser predecible y de largo plazo, e ir ligado a efectos directos claros sobre la salud, la educación, la igualdad de género y demás objetivos incluidos en los ODM.
