África sin deuda
El autor, Damien Millet, analiza la historia política y económica de África, y sustenta las razones por las que su deuda externa debe ser rechazada

La obra
Damien Millet expone en “África sin deuda” que es urgente la instauración de un nuevo modelo económico que satisfaga las necesidades humanas fundamentales y exige la anulación total de la deuda de todos los países pobres para hacer posible su desarrollo.
África es el continente más pobre. Su deuda externa crece aceleradamente pese a las supuestas reducciones y a los numerosos programas de ayuda al desarrollo que se le destinan. Para Millet, presidente y portavoz francés del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), el estallido de la deuda se debe a que los países ricos de Europa, para conservar su poder sobre este continente, ofrecieron a sus antiguas colonias -en los años 60 y 70- préstamos masivos. Con el apoyo de la banca occidental y los organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), los países más industrializados lograron endeudar a los dirigentes los países empobrecidos, especialmente los africanos, justificando su oferta como una oportunidad para “desarrollar sus países”, ocasión que muchos de ellos aprovecharon para enriquecerse sin importarles las necesidades de la población.
El libro hace un análisis pormenorizado del contexto histórico, político y económico de África y se remonta a los siglos XVI a XIX, cuando se trasladó forzadamente a muchos de sus pobladores hacia los territorios recientemente conquistados en América. En el texto se afirma que el comercio de esclavos es el punto de partida de la detención de la historia africana y un freno al incipiente desarrollo que se había logrado antes de la colonización.
Respecto al papel de las organizaciones multilaterales, especialmente el Banco Mundial y el FMI, Millet afirma que estas instituciones integran, desde hace más de sesenta años, los intereses geopolíticos del bloque occidental: “Tienen la función –dice- de crear un mercado en permanente crecimiento para los bienes y servicios ofrecidos por las firmas occidentales, esencialmente estadounidenses, y así mismo proporcionar a estas una fuente siempre en expansión de mano de obra barata, así como materias primas a bajo precio”. Advierte que este proceso de imperialismo económico –concebido específicamente para sustituir al imperialismo político- fue calificado por el presidente Truman por primera vez como “desarrollo”. Se refiere así, sin ambages, a la doble moral del primer mundo.
“África sin deuda” afirma que el “ajuste estructural”, una de las medidas promovidas por el Consenso de Washington -un listado de políticas económicas consideradas durante los años 90 por el Banco Mundial y el FMI como el mejor programa económico que los países en desarrollo debían aplicar para impulsar el crecimiento- privilegia los pagos a los acreedores, aunque se sacrifique la situación social y humana del país. Las implicaciones de este ”ajuste” son, según el libro, la suspensión de las subvenciones a los productos y servicios de primera necesidad; la fuerte reducción del gasto público, especialmente en los gastos sociales (educación, salud, vivienda, infraestructuras); la congelación de los salarios y despidos en la función pública. También habla de la devaluación de la moneda local, los tipos de interés elevados para atraer los capitales extranjeros, el desarrollo de las exportaciones para pagar la deuda; la apertura total de los mercados para la supresión de las barreras aduaneras y, no menos grave, de las privatizaciones masivas de las empresas públicas.
Millet esgrime, entre otros, un argumento moral contundente para exigir la condonación de la deuda externa de África: “Esta deuda es en gran parte inmoral puesto que fue contraída por regímenes no democráticos, cuando no dictatoriales, que no emplearon la sumas recibidas en interés de la población. Los acreedores prestaron con conocimiento de causa, por lo tanto no tienen derecho a exigir a los pueblos que paguen”. Afirma que no es moral que los países ricos cobren una deuda con intereses tan altos a países pobres que se encuentran sumidos en el hambre, la precariedad y la pobreza. Critica, a su vez, que las decisiones políticas y económicas que atañen al continente, y en general a todos los países pobres, se discuten fuera de ellos: en Washington, Londres, París o Bruselas. “Es primordial –dice a modo de conclusión- perseguir penalmente a las instituciones financieras internacionales por complicidad con regímenes dictatoriales y saqueo de los recursos naturales (…) es urgente dar a los pueblos africanos los medios para decidir por sí mismos su futuro”.
El autor
Damien Millet es profesor de matemáticas en clases preparatorias científicas en Orleáns, presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) en Francia y miembro de la Comisión Deuda de Attac en el mismo país. Es coautor, junto con François Mauger, de “Jamaica en el entorno del FMI” (en francés) y con Éric Toussaint de “50 preguntas, 50 respuestas sobre la deuda: el FMI y el Banco Mundial” y de “Los tsunamis de la deuda”, ambos publicados por Icaria e Intermón Oxfam.
Fundado en Bélgica el 15 marzo 1990, el Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) es una red internacional constituida de miembros y de comités locales de Europa, América Latina y Asia. Actúa en coordinación con otras organizaciones y movimientos luchando por la misma perspectiva. Su principal trabajo, desde la problemática de la deuda, consiste en la realización y la elaboración de alternativas radicales para alcanzar la satisfacción universal de las necesidades, de las libertades y de los derechos humanos fundamentales. Desde su creación, el CADTM organiza campañas que tratan de aumentar la sensibilización y la movilización de la opinión pública en torno a la urgencia de construir relaciones justas entre el Norte y el Sur.
Intermón Oxfam y África
Intermón Oxfam trabaja en 19 países del continente africano en proyectos de cooperación, comercio justo y acción humanitaria. En los ámbitos de cooperación y comercio justo contribuye a recuperar el tejido económico de las comunidades, mejorar las prácticas de cultivo para aumentar la productividad agrícola y, a través campañas, a promover el acceso a servicios sociales básicos. Para paliar las situaciones creadas por desastres naturales y conflictos trabaja en el saneamiento y la provisión de agua y alimentos básicos para las familias afectadas. La organización prioriza la atención de la población más vulnerable, como las mujeres cabeza de familia, sin desatender las necesidades de otros colectivos.
Icaria Editorial
Icaria es una editorial independiente, especializada en el área de ciencias sociales y ensayo, que proporciona herramientas de reflexión a los ciudadanos y ciudadanas, y expone la elaboración de propuestas posibles con voluntad transformadora. En contacto constante con la actualidad, los movimientos sociales y foros de debate, Icaria ha ido introduciendo nuevas líneas editoriales: ecología, paz y conflictos, economía crítica, análisis de política internacional, relaciones Norte-Sur, feminismo, literatura, y ampliando sus colaboraciones con instituciones que se dedican a la investigación y ONG, con la intención de llegar a un amplio público a través de los diferentes niveles de lectura que ofrecen sus publicaciones.
Para descargar la portada del libro en alta resolución:
http://picasaweb.google.es/Cristina.Niell/AfricaSinDeuda
Para saber más sobre el Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM):
www.cadtm.org