Voces de Entreculturas desde Goma, RDCongo
Hola a todos y todas... así rápidamente contaros que el viernes comenzamos con buen pie nuestro viaje... De nuevo en África. El calor húmedo de Bujumbura nos hizo olvidar los fríos madrileños y en pocas horas estamos ya metidos de lleno en esta especie de final de temporada de verano que se respira continuamente en los alrededores del lago Tanganika.
Estos primeros días nuestro trabajo se centra en la capital de Burundi, con entrevistas y visitas a proyectos de distintas contrapartes, muchas obras de la Compañía de Jesús y principalmente el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS). Como siempre, la primera alegría es el recibimiento del equipo del JRS que nos hace sentir en casa a los pocos minutos.
Me quedo por ahora con la experiencia del poblado de Tenga, uno de los núcleos rebeldes más castigado con bombardeos e incursiones militares.
La población ha sufrido lo indecible y hoy hemos concelebrado, en un incomprensible kirundi, una misa llena de alegría. En las dos horas de celebración sin entender palabra, se me iba la cabeza a Loa, Sur de Sudán, a Kangemi en Nairobi, a Kakuma... todas situaciones tan distintas, pero con tanto en común: la misteriosa esperanza sobre toda razón de que la vida se va a hacer hueco tras la guerra y resurgirá de los envites de la injusticia y el sufrimiento.
Al terminar la misa, llenos de ilusión nos enseñaban un descampado lleno de vegetación y restos de edificios: "Aquí irá la escuela, por ahí estará la primaria, ahí las letrinas... etc."
Ojalá, como en Burundi, Sudán, Uganda o Kenia, sepamos hacer vida esta esperanza que transforma la realidad, reconstruye dignidades, y permite soñar futuros.
Seguiremos informando
Lorena y Dani
Cuarto día
Queridas y queridos compañeros de Entreculturas,
Para llegar hasta Bukavu (recomiendo mirar en mapa), tardamos unas 4 horas desde Uvira, otra ciudad del este de la RDC que se encuentra a tan solo una hora de Bujumbura, la capital de Burundi. La Comisión de Justicia y Paz de Bukavu se ofreció a venirnos a buscar ya que no teníamos forma de llegar hasta aquí y las cosas no están como para tomar un autobús local.
Después de todas las noticias que habréis leído sobre la guerra en el este de la RDC, resulta inverosímil creerlo cuando uno se rodea de paisajes tan mágicos llenos de acantilados, ríos, naturaleza, vida, campesinos sonrientes (aunque muy pobres) donde la paz debería reinar por encima de todo. Lo triste es que esto se trata de una guerra que lleva 13 años azotando a la población y que es lenta pero muy dañina.
En un rato tomaremos un barco hacia Goma, atravesando el Lago Kivu, otra preciosidad, y desde allí proseguiremos otra semana pasando por Ruanda.
Todo esto para también expresaros que una vez más, se constata que el diario esfuerzo de cada uno de nosotros en Entreculturas y de toda la gente que nos apoya se percibe y llega hasta aquí. Por eso queremos transmitiros las sonrisas que hemos recibido estos días de las personas a las que apoyamos y acompañamos.
Amani (Paz en Suahili),
Lorena
Cruzamos una de las partes más preciosas del Congo, montañas y cascadas de ensueño que tras unas cinco horas se abrieron al norte hacia nuestro esperado lago Kivu, rodeado en esta parte sur por incontables kilómetros de slams, que mirados desde el cielo supongo que parecen esa gran ciudad llamada Bukavu. En mitad de este caos, en la colina más imponente de la ciudad, está el colegio de los Jesuitas de Alfajiri, impresionante pieza colonial de la época belga donde nos esperaba sonriente Juanjo Aguado, que se ha desplazado desde Goma para recibirnos.
No se puede describir el placer de ver una cara tan familiar en este contexto.
Dani
Segunda semana
Finalmente llegamos a Goma, punto culmen de nuestro viaje. Enclave principal de North Kivu, sede de la MONUC (Misión de Naciones Unidas en el Congo), y punto principal de la tensión con las fuerzas del General Nkunda (CNDP). Llegamos aquí tras cruzar de sur a norte todo el lago Kivu en un precioso crucero de unas tres horas sobre la imaginaria línea divisoria entre Rwanda y Congo.
Esto es un paraíso en plena tierra de los volcanes. Una vez más, un paraíso maldito por sus riquezas y el afán humano de poder. Se nota que Goma ha sido una ciudad importante de turismo y comercio.
Totalmente abierta hacia el lago, está salpicada de buenas casas y muchos edificios en construcción, que muestran un poder económico que está lejos de ser frenado por la guerra, sino quizá todo lo contrario.
Nada más poner el pie en la ciudad me encontré diciendo misa al batallón guatemalteco de paracaidistas, parte del contingente de Naciones Unidas en la zona.
Una vez más la realidad se impone, y fue conmovedor hablar de adviento y esperanza a soldados latinos asustados, a miles de kilómetros de sus casas, en medio de una guerra que no entienden. Creo que pocas veces hemos dicho con tanta fe "que la paz sea con todos nosotros."
Que así sea.
Un fuerte abrazo a todos y todas.
Lorena y Dani
Últimos días
Cuesta creerlo. Las tropas del General Nkunda están a menos de 15 kilómetros de la ciudad. Es por eso que Goma está abarrotada de gente que no quiere estar en la zona rural a merced del CNDP. Aquellos que no tienen familiares o amigos en la ciudad, están hacinados en cuatro campos de desplazados a unos 7 kilómetros al este. Son unas 65.000 personas. Se dice rápido. Es en estos campos donde el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) despliega su misión.
Conozco los campos de refugiados de Liberia, Kenya y Uganda... y nunca había visto algo igual. Aquí la tierra volcánica hace casi inhabitable el lugar. Todo está cubierto por rocas y los desplazados construyen pequeños refugios con ramas que luego cubren con el plástico repartido por ACNUR. Las agencias garantizan agua potable y servicios médicos e higiénicos mínimos, pero no se puede construir mejor por miedo a que luego no quieran volver a sus lugares. La consecuencia es que estos desplazados están hacinados y viviendo en una especie de paisaje lunar inhóspito. Los habitáculos son pequeñísimos y las condiciones de vida rozan lo inaceptable. Indignación es la primera reacción.
Allí en medio, está el JRS aplanando su terreno y construyendo sencillos hangares en los que dar formación básica a estos desplazados. Ya está todo preparado. La semana que viene comenzarán las clases de panadería, peluquería, corte y confección... y lo que más me gusta: mecánico de bicicletas. Curiosa forma de acompañar y servir que efectivamente devuelve normalidad y da valor a un horrible tiempo de espera. A su vez, las escuelas de los alrededores de los Campos están siendo identificadas y comienzan las negociaciones con los directores para que acojan a los niños desplazados.
Estamos hablando de aumentar muchas veces más del 100% del alumnado que ahora ya está en clases. Integrar a 9.000 alumnos y alumnas de primaria desplazados es el objetivo en este semestre. Es por eso que el JRS está construyendo aulas extra, incentivando al profesorado, repartiendo alimentos y materiales, y asegurando que este volumen de chavales tiene dónde seguir formándose. Y todo esto con el interrogante de qué ocurrirá si Nkunda decide tomar Goma, tal y como se comenta que hará tras la tregua de las navidades. Por ahora siguen ahí, a tan sólo 15 kilómetros.
Un abrazo a todos y todas,
Lorena y Dani