La Coctelera

Cuatrodecididos

más valen cuatro decididos que cuarenta remisos

17 Abril 2009

Corrupción. Más allá de los mitos

Soborno, coima, mordida... Tres formas de denominar a la auténtica plaga de la sociedad actual. Una clave para frenar su expansión es mejorar la transparencia de la gestión pública y privada

Según los tribunales americanos, Siemens pagó, entre 1998 y 2004, 40 millones de dólares en soborno a altas autoridades argentinas para conseguir un contrato de 1.000 millones de dólares para producir nuevos documentos de identidad. También pagó en 2004 en México 2,6 millones de dólares por un proyecto en modernización de refinerías. Estos sobornos eran, como aceptó la mayor empresa de ingeniería europea en los tribunales, parte de una práctica sistemática de décadas que fue aplicada en múltiples países. En los países muy corruptos, los sobornos eran casi el 40% de los contratos; en otros, del 5% al 6%. La empresa deberá pagar en total 2.600 millones de dólares en EE UU y Alemania en multas e investigaciones y reformas. Informa el New York Times que Friedrich, jefe de la División Criminal del Departamento de Justicia de Estados Unidos, señaló que la corrupción en ella "era sistemática y extendida"; el director del FBI de Washington que lideró la investigación la llamó "masiva y cuidadosamente orquestada". Tan insertada estaba la corrupción en la cultura corporativa que uno de los principales operadores de los sobornos, Siekaczek, alegando que eran prácticas extendidas, afirmó después de haber admitido su culpa: "La gente dirá después de Siemens que no hemos sido afortunados, que hemos roto el mandamiento número 11. Ese mandamiento dice: no permitas que te descubran".

Los costos económicos de la corrupción son altísimos, y los pagan finalmente los consumidores y los contribuyentes. Destruye la confianza, elemento clave de la economía. Socava el sistema de valores morales y crea nihilismo en los jóvenes.

Hay varios mitos respecto a ella que correspondería revisar en América Latina:

Primer mito. La corrupción es esencialmente pública. El caso de Siemens, y múltiples otros similares como, entre otros, la quiebra del principal banco privado dominicano hace algunos años, que absorbió recursos vitales para el país; el soborno comprobado realizado por ejecutivos de una transnacional líder en Argentina para vender masivamente informatización al principal banco público, han mostrado que la corrupción no es sólo pública. La corrupción corporativa es parte importante del problema global. En los hechos, los esquemas de corrupción suelen entrelazar a ejecutivos públicos y privados.

Hasta 1999 en que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) penó la corrupción, el código fiscal alemán, entre otros, permitía la deducción de los sobornos como "gastos de negocios". El Pacto Global de la ONU terminó de oficializar a la corrupción como tema para la empresa privada en 2004, al agregar la lucha contra ella como décimo principio de su Código de Responsabilidad Social Empresarial.

Segundo mito. La corrupción se concentra en las coimas que los ciudadanos pagan a funcionarios. La coima en los países de Suramérica, la mordida en México y otras similares son claras expresiones de corrupción que deben ser combatidas y erradicadas. Sin embargo, los costos mayores los paga la sociedad en las grandes operaciones de colusión económica, entre empresas y funcionarios, como los que se han dado, entre otros, en el mercado de armas y en otras formas de corrupción más silenciosas. Entre ellas, las connivencias entre el crimen organizado y miembros de la policía, la influencia sobre el sistema judicial, los crímenes medioambientales.

Uno de los grandes temas que surgen cuando se eleva la vista de las coimas es el de la transparencia de la financiación en los procesos electorales. En un incisivo estudio de Ethos y Transparency International en Brasil al respecto (2008), más de 2/3 de las empresas firmantes del pacto por la integridad y contra la corrupción consideraron sobre esta estratégica cuestión que "las empresas deben apoyar iniciativas de la sociedad civil que monitoricen la financiación de la política", "las empresas deben revelar sus donaciones políticas al margen de lo que hagan los partidos y los candidatos", "las empresas solamente deben apoyar candidatos comprometidos con la divulgación de las donaciones".

Tercer mito. La opinión pública latinoamericana es pasiva frente a la corrupción. Está sucediendo lo contrario. El latinobarómetro y la encuesta mundial de valores muestran un rechazo generalizado, una enorme indignación por la impunidad y la exigencia creciente por respuestas contundentes.

Cuarto mito. La corrupción es un tema básicamente policial. Una investigación de la Universidad de Harvard muestra que es mucho más complejo. Trató de medir en 100 países con qué causales estaba más conectada. Las correlaciones econométricas identificaron que la principal eran los niveles de desigualdad. Cuanto mayores son las asimetrías en una sociedad, élites reducidas tienen el control de las grandes decisiones económicas, de los recursos, de la información, y las grandes mayorías tienen grados mínimos de información y de participación real. En esas condiciones hay, según los investigadores, "incentivos perversos" para las prácticas corruptas, porque los grupos de alto poder no tienen control y pueden actuar con impunidad. La corrupción, a su vez, aumenta la desigualdad. Se ha estimado que un aumento de un punto en el índice de corrupción hace aumentar el coeficiente Gini de desigualdad en 5,4 puntos.

Cuanto más equitativas las sociedades y mayor la participación de las mayorías, en educación, salud, información e incidencia en las decisiones, mejor podrán vigilar, y protestar, y menor será la corrupción.

Estos resultados son particularmente significativos para América Latina, por ser la región más desigual del planeta. Uno de los costos silenciosos de la desigualdad son los incentivos para la corrupción.

¿Cómo combatir la corrupción en la región? Mejorar la equidad y superar los mitos señalados, y otros, profundizando sobre sus causas, son recomendaciones básicas.

Junto a ello son imprescindibles vigorosas políticas de reforma y fortalecimiento del poder judicial, apoyo a la profesionalización de las instituciones policiales vinculadas con la investigación de estos delitos, establecimiento de instituciones reguladoras sólidas y dotadas de capacidad técnica efectiva, gestión activa para la recuperación de activos en el exterior. Después de largas gestiones, el empobrecido Haití acaba de recuperar varios millones de dólares que la dinastía Duvalier había depositado en cuentas suizas.

Una clave para enfrentar la corrupción es ampliar las posibilidades del control social. Ello significa, entre otros aspectos, maximizar los grados de transparencia de la gestión tanto pública como privada e instalar mecanismos institucionalizados de participación continua de la población. Son significativos los resultados logrados con desarrollos en los que América Latina fue pionera en los últimos años, como el presupuesto municipal participativo de Porto Alegre, que se ha convertido en una referencia mundial en la materia y se ha extendido bajo diversas fórmulas a centenares de ciudades de la región. La apertura plena de los presupuestos, su análisis por la ciudadanía, su selección directa de prioridades, la rendición de cuentas, generaron una gestión local muy mejorada y redujeron sensiblemente los niveles de corrupción y de clientelismo.

A todo lo anterior deberá sumarse trabajar en la familia, la educación y los medios masivos para fomentar una "cultura de la transparencia y la responsabilidad". Ambos significan que el otro importa. La corrupción es lo contrario: egoísmo maximizado. En los noventa, en Argentina, donde este año se están llevando adelante 15 procesos judiciales contra políticos, ex funcionarios, empresarios y banqueros de esa década, algunos sectores de la población llegaron a invertir los valores. Los funcionarios y empresarios que robaban cubriendo sus operaciones eran percibidos como "unos vivos"; los que no lo hacían, "una especie de idiotas". La década de políticas ortodoxas extremas destruyó parte de la clase media y de las oportunidades para la mayoría de la población en ese y otros países de la región, pero, además, erosionó profundamente los valores básicos.

Las sociedades reaccionaron, pero hay que continuar trabajando ese plano fundamental. Los países que encabezan la tabla mundial de integridad, como los nórdicos, tienen altos grados de equidad, instituciones sólidas, un poder judicial ejemplar, pero, además, la cultura rechaza a los corruptos, son "parias sociales". La ilegalización "cultural" además de jurídica de la corrupción es la doble batalla a dar.

La investigación de Harvard es alentadora, concluye que "después de todo, la corrupción no es un destino".

Bernardo Kliksberg es autor de numerosas obras. La más reciente, escrita con el premio Nobel Amartya Sen, Primero la gente (Planeta/Deusto). Es asesor principal de la dirección del PNUD/ONU para América Latina.

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Rafacordobe_

Rafacordobe_ dijo

La única solución real, práctica y eficaz no es nada "humanitaria"...
Es exterminar a todo político, banquero, empresario, militar, aristócrata, abogado, juez, etcétera, que colabore en el status quo que tenemos de hambre genocida y crimen protegido por las leyes.
Al eliminar a sus mamporreros, los mafiosos no tendrán negocio y tendrán que sacar su cabecita de las sombras, y entonces podríamos acabar la tarea exterminadora de cerdos (y perdón a los patanegras ibéricos, que sólo comen y mueren).
No hay otra si queremos cortar de raíz la constante eugenesia pasiva que supone que un pijo pueda tener 20 hijos mientras un obrero vive llorando sangre para criar un hijo…
¿Vamos a permitir que vuelvan los patrioteros del estilo de Gonzalo de Aguilera, Gonzalo Queipo de Llano, Emilio Mola Vidal, José Sanjurjo, Francisco Franco y compañía?
¿Vamos a permitir que nos den lecciones de civismo y democracia quienes nos tratan como a un rebaño de esclavos y nos llaman "chusma" y sólo aparcan el nazismo porque les es más práctico que haya rebaño al que robar legalmente beneficios accionariales e intereses bancarios y si acaban con el rebaño tienen que trabajar de verdad?
¿Vamos a seguir votando a los que nos mantienen en una constante eugenesia "sin" crímenes para garantizarse de por vida las elecciones en todo el mundo, si es que pretenden dejar elecciones una vez sean mayoría?
¿Vamos a seguir permitiendo que un 5% de población tenga el 90% de la riqueza, que el 50% de la renta paguemos el 80% neto de impuestos, que por eliminar el impuesto de sociedades el Estado pierda 1.500.000.000€ y que por haber bajado el máximo del IRPF del 66% al 33% se pierdan cada año 90.000.000.000€ de las arcas públicas, mientras hablamos de crisis en un país cuya renta anual por persona es superior a 4 millones de pesetas (24.000€ en lenguaje llano y claro), de subvenciones por superficie y no por producir, y de ganancias empresariales mientras se despide a decenas de miles de trabajadores (que no son “operarios” sino obreros de toda la vida)?
¿Vamos a permitir que nos sigan diciendo que el franquismo es una opción política, que además es respetable, y que quien lo defiende o tan siquiera lo “comprende” es persona?
¿Vamos a seguir diciendo estupideces del tipo “ojo por ojo y diente por diente y el mundo se queda sin ver ni comer”, “el dinero no da la felicidad” (hay que ver lo bien que viven los ricachones), “ni ver ni oír ni hablar” cuando todos hablan burradas de lo que debemos hacer mientras hacen lo contrario, o como “en el término medio está la virtud” mientras el sistema comete crímenes contra la humanidad en todas partes e incluso en países ricos contra los trabajadores?
¿Vamos a dejarnos pisotear como en 1823, en 1909, en 1920, en 1923, en 1934 o en 1936?
¿Vamos a dejar que pasemos a ser minoría, y cuando lo consigan nos quiten del mapa reduciéndonos a la esclavitud de más de 60 horas semanales y a quitarnos los derechos que han costado tantos siglos y tantos cientos de millones de muertos aún sin incluir las dos Guerras Mundiales del siglo XX?
¿Vamos a dejar de decir alto y claro que con esos 15 billones de pesetas a los que renuncia anualmente el Estado se puede subvencionar energía microeólica (a escala familiar) para más de 1.500.000 personas al año (incluyendo gastos energéticos industriales, agrícolas, domésticos, de transportes de personas y/o mercancías por cualquier medio, etcétera), lo que significa que se podría hacer (la burrada de) una España 80% eólica en 20 años sin subir la cifra de esos 15 billones anuales; o que es dinero suficiente para subvencionar al 40% “saltos” (casi un simple tubo con una dinamo conectada a la instalación eléctrica) de microhidráulica para al menos 50 millones de personas al año (más de la actual población española), lo cual es territorialmente imposible para Europa; o que es dinero suficiente para poner un “paro” de 250.000 pesetas (1.500€) mensuales a 5.000.000 de parados (creo recordar que hay 4 millones “y pico”); o que es suficiente para confiscar medio millón de viviendas al año para uso social (hay varios millones de viviendas vacías sin proyecto familiar de ocupación), evitando así situaciones grotescas de ancianos (que sufren a mafiosos “espantaviejas”) y de familias desahuciadas; o que es dinero suficiente para subvencionar instalaciones vecinales de energía solar para 10.000.000 de personas en España (lo que supondría [otra burrada] una España 80% fotovoltaica en 4 años a costes actuales de las instalaciones solares FV); o que es dinero suficiente para crear unas reservas de oro de más de 5.000.000 de kilos (259 m3) más cada año, o de diamantes de más de 2.500 kilos (0’8 m3) más al año, o de platino de más de 4.000.000 de kilos (187 m3) más al año, o de plata de más de 50.000.000 de kilos (4.800 m3) más al año, o de 180.000.000 de billetes (más de 1.000 m3 de billetes) de 500€; o que es dinero suficiente para confiscar al año, con una indemnización más que buena, más de 2.500.000 de hectáreas de tierras agrícolas (más de 25.000 km2 al año), lo que supone todos los latifundios españoles en menos de 5 años (eso sí que sería Reforma Agraria, y no lo de la Segunda República ni lo de 1982); o que es dinero suficiente para hacer más de 250 millones de pruebas de ADN, y esto va por las fosas comunes y los niños robados del franquismo; o que es dinero suficiente para salvar de la pobreza a más de 400 millones de familias de países pobres, lo que significa más de 2.000 millones de personas; o que es dinero suficiente para pagar un año de más de 10 millones de hipotecas (al menos 25 millones de personas “salvadoramente” ayudadas); o que es dinero suficiente para abrir más de 10.000 escuelas o institutos o más de 1.000 universidades (15 veces las que hay en España entre públicas y privadas), o para pagar el 10% restante necesario para hacer la universidad “gratuita” a más de 50 millones de personas (más que todas las universidades europeas juntas); o que es dinero suficiente para adecentar más de 500 km2 de zonas urbanas; o que es dinero suficiente para adecentar y señalizar debidamente cientos de miles de kilómetros de carreteras, por no decir millones de kilómetros (varias veces todas las carreteras españolas juntas, desde caminos [y carreteras] locales hasta autovías y autopistas); o que es el equivalente a lo que se habrían ahorrado los empresarios al echar a 10 millones de personas con 20 días de indemnización por año trabajado [en vez de los por suerte aún vigentes 50] y 5 años de media en la empresa; o que es dinero suficiente para muchas otras cosas importantísimas que están abandonadas?
Fuera la monarquía de España, fuera el liberalismo y el pseudoliberalismo, fuera la aristocracia, fuera el gran empresariado y fuera la gran banca, fuera la jerarquía eclesiástica, fuera toda clase de pago público ya sea directo o indirecto a la iglesia católica y a cualquier otra religión, fuera el culto y la enseñanza religiosa de las escuelas e institutos, fuera el bipartidismos entre centro derecha y extrema derecha, fuera el estalinismo de los partidos supuestamente comunistas, fuera la patronal, fuera los sindicatos que ya son sólo un besamanos de la patronal y el gobierno de turno, fuera los latifundios, fuera el esclavismo y el acoso laboral, fuera la prepotencia por cargo o por edad así como por generación o por nivel académico conseguido, fuera el terrorismo y la apología del terrorismo, fuera terroristas y demás criminales y delincuentes ya sean de guante blanco o no, fuera los prepotentes y chulescos pijos, fuera la impunidad y la comprensión con los delincuentes violentos y/o sin necesidad y con los criminales…
Qué leche, me lo voy a permitir, ya que cada año es una auténtica campaña electoral tanto desde las administraciones como desde la oposición…
Viva la República.

15 Septiembre 2009 | 09:44 PM

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Sobre mí

Alguien me dijo una vez que, para hacer un buen caldo, hacía falta evaporación. Parece ser que para construir algo importante no es suficiente con la voluntad de muchos, sino que es necesaria la gran determinación de unos pocos. Pocos pero decididos, pocos pero comprometidos. ¿Qué es lo que buscamos? ¿Cómo vamos a afrontarlo? Te animo a descubrirlo juntos.

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