Conferencia de las Naciones Unidas sobre la crisis financiera y económica mundial y sus efectos en el desarrollo, Nueva York, del 24 al 26 de junio de 2009
Antecedentes
Las Naciones Unidas celebrarán una cumbre de líderes mundiales en su Sede durante tres días, del 24 al 26 de junio de 2009, para analizar la peor crisis económica que ha vivido el mundo desde la Gran Depresión. El objetivo es determinar respuestas de emergencia y de largo plazo para mitigar los efectos de la crisis, especialmente en las poblaciones vulnerables, e iniciar un necesario diálogo sobre la transformación de la arquitectura financiera internacional, teniendo en cuenta las necesidades y preocupaciones de todos los Estados Miembros. La Conferencia que celebrarán las Naciones Unidas sobre la crisis económica y financiera mundial y sus efectos en el desarrollo, al más alto nivel, proporcionará un foro en el que abordaran cuestiones de urgente interés para todos los países.
RESEÑA INFORMATIVA
Las evaluaciones recientes de los efectos de la crisis económica actual han destacado cada vez más claramente que la situación social y política en los países menos adelantados y los países de ingresos medianos se están deteriorando. Las esperanzas de lograr una pronta recuperación se han desvanecido, lo que está obligando a los países a prepararse para una prolongada crisis del comercio, la inversión y el empleo.
En 2009 el crecimiento económico mundial ha sido negativo. Las corrientes de crédito han quedado paralizadas, y varias importantes entidades bancarias y de inversión han desaparecido del mapa. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, se están perdiendo más de un millón de puestos de trabajo al mes, y según la Organización Mundial del Comercio, la actividad comercial está disminuyendo a un ritmo que no se conocía desde la Gran Depresión.
Actualmente, el mundo se enfrenta a la peor recesión desde la década de los 1930.
Aunque la crisis no se originó en los países en desarrollo, estos países están sufriendo un impacto grave debido, entre otras cosas, a un comercio más débil, términos más estrictos de financiación en todo el mundo y remesas menores. La pobreza y el hambre van en aumento y puede que se vea un cambio total en los avances ganados con mucho esfuerzo hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Los niños, las mujeres, los trabajadores pobres, los migrantes y personas ya desfavorecidas son los más vulnerables. Existe un mayor riesgo de degradación ambiental acelerada y las tensiones sociales van en aumento.
Orígenes y causas
Los años previos a la crisis se caracterizaron por un alto crecimiento mundial y una inflación relativamente estable y baja en la mayoría de los países. El crecimiento se vio fomentado por aumentos sustanciales en la productividad en muchos países los cuales, en combinación con la mayor integración de los países en desarrollo en la economía mundial y una sólida expansión del comercio, también permitieron que los precios permanecieran relativamente sin modificación durante varios años.
Este patrón de crecimiento, combinado con una reglamentación deficiente, condujo finalmente a una incapacidad de pago por parte de instituciones financieras, empresas y familias, los que demostró ser insostenible. Las tasas de interés persistentemente bajas hicieron que los inversionistas buscaran mayores rendimientos en las acciones, la vivienda y productos básicos, así como en instrumentos financieros más riesgosos. Los precios de los activos se vieron fomentados a través de una amplia variedad de economías industrializadas y emergentes, y muchos países en desarrollo se beneficiaron por los altos precios de los productos básicos. En publicaciones como Situación y perspectivas para la economía mundial y el Informe sobre el comercio y el desarrollo, las Naciones Unidas han advertido contra el incremento en el endeudamiento a nivel de la familia y de los sectores público y financiero en los Estados Unidos y otros lugares.
La búsqueda mundial de un mayor rendimiento se vio acompañada por un incremento en los desequilibrios financieros internacionales. Las altas tasas de ahorro en Asia y en países con excedente de petróleo financiaron altas tasas de consumo en los Estados Unidos y algunos otros países industrializados.
Cuando la confianza mundial en instituciones financieras incapaces de pagar y estructuras de activos complicadas comenzó a desintegrarse en 2008, estos desequilibrios empezaron a desarrollarse. En una economía mundial altamente integrada sin una reglamentación adecuada, una desintegración en una parte del sistema tiene enormes repercusiones en otros lugares, como podemos ver actualmente.
Respuesta a la crisis
La crisis económica mundial presenta una oportunidad para conseguir un fortalecimiento del multilateralismo. Una crisis mundial requiere soluciones mundiales concertadas.
ANATOMÍA DE LA CRISIS
Los Estados miembros han movilizado recursos en una escala masiva, incluidos 18 billones USD (casi 30 por ciento del producto mundial bruto o PMB) para recapitalizar bancos, nacionalizar instituciones financieras y proporcionar garantías sobre depósitos bancarios y otros activos financieros; y planes de estímulo fiscal que en abril de 2009 ascendían a 2,7 billones USD (cerca de 4 por ciento del PMB), que se gastarán entre 2009 y 2011.
Los líderes del Grupo de los Veinte (G20) también comprometieron 1,1 billones USD en financiamiento en la Cumbre de Londres que se celebró en abril, de los cuales 50 mil millones USD se dedicarán a protección social, comercio y desarrollo en países de bajos ingresos.
Una nueva alerta de vulnerabilidad mundial de las Naciones Unidas funcionará para garantizar que la comunidad internacional no omita el destino de los más pobres y vulnerables al momento de formular su respuesta a la crisis.
Los países en desarrollo están afectados de manera particularmente adversa por los defectos sistémicos del sistema financiero mundial, pero la mayoría no está en condiciones de responder con medidas anticíclicas. En los niveles más bajos del desarrollo, tienen menor capacidad de recuperación y por lo tanto, son más vulnerables a las fluctuaciones en los mercados mundiales. Con menos recursos, suelen verse obligados a seguir políticas monetarias y fiscales procíclicas, con sus efectos adversos en el rendimiento económico y el crecimiento a largo plazo.
Los efectos de la crisis en el desarrollo
La financiación externa para países en desarrollo se ha agotado. Las entradas netas de capital privado a las economías en desarrollo se disminuyeron en más de un 50 por ciento durante el 2008, cayendo desde su nivel máximo de 1 billón USD en el 2007 hasta menos de 500.000 millones USD. Se espera otra caída importante del 50 por ciento en el 2009.
Los costos de la financiación externa se han disparado para las economías emergentes y los países en desarrollo. La prima por concepto de riesgo para prestar a dichos países se disparó, en promedio, de Entre las direcciones de las políticas que están obteniendo un amplio apoyo internacional se incluyen las siguientes:
- sistemas de supervisión de alerta temprana para identificar y responder a riesgos del sector financiero, así como el control de la sostenibilidad del endeudamiento de los Estados miembros;
- fortalecimiento de la cooperación tributaria internacional para prevenir la evasión tributaria y mejorar las capacidades fiscales gubernamentales;
- reformas relacionadas con la credibilidad, responsabilidad y eficacia de las instituciones financieras internacionales;
- compromisos para luchar contra el proteccionismo y alcanzar un acuerdo sobre la ronda de negociaciones comerciales de Doha.
El sistema de las Naciones Unidas está agrupando sus numerosos activos para asistir a los países y poblaciones vulnerables a través de:
- financiamiento adicional a través de mecanismos designados conjuntamente por el Banco Mundial y el sistema de las Naciones Unidas, lo que incluye el Fondo de Vulnerabilidad del Banco Mundial;
- fortalecimiento de programas para proporcionar alimentación a las personas con hambre y expandir el apoyo a los agricultores de países en desarrollo;
- asistencia y financiamiento para el comercio;
- promoción de las inversiones en la sostenibilidad ambiental de largo plazo sensible al tema del clima;
- un pacto mundial sobre puestos de trabajo para fomentar el empleo y el trabajo decente para todos; y
- acción de emergencia con respecto a la estabilidad humanitaria, social y de seguridad.
250 a alrededor de 800 puntos básicos en el espacio de unas semanas en el tercer trimestre del 2008. A pesar de que el margen se limitó a 500 puntos básicos en abril del 2009, siguen muy altos con respecto a condiciones normales en el mercado.
La escasez de financiación asequible podría tener repercusiones importantes para gastos de infraestructura, un aspecto crítico para el crecimiento a largo plazo. Las inversiones en obras de infraestructura pública y privada en África subsahariana y América Latina disminuyeron de manera importante tras las varias crisis y ajustes fiscales de las décadas de los 1980 y 1990, mientras que la inversión en infraestructura también cayó de manera sustancial tras la crisis financiera de finales de la década de los 1990 en Asia Oriental y para el 2007, no se había recuperado a niveles anteriores a la crisis.
El mayor costo del endeudamiento exterior también afectará la sostenibilidad de la deuda en muchos países. En el año 2009 vencerán aproximadamente 3 billones USD en deuda externa soberana, junto con mucho más de 1 billón USD en deuda externa del sector privado. Esas deudas tendrán que renovarse a un costo mucho más alto que el que prevalecía en el financiamiento original. La sostenibilidad de la deuda de muchos países en desarrollo se verá afectada aún más con menores tasas de crecimiento y menores ganancias de exportaciones. Ya que la deuda externa se denomina en las monedas principales, la capacidad de servicio de la deuda de los países resulta muy sensible a las fluctuaciones de los tipos de cambio. El deterioro de las condiciones externas y la apreciación del dólar estadounidense desde agosto de 2008 han ejercido una presión descendente sobre las monedas de muchos países en desarrollo. La depreciación ha hecho el servicio de la deuda externa mucho más caro en términos de la moneda local y ya está afectando los presupuestos de gobiernos y empresas. Estos factores están creando una tensión severa para la sostenibilidad de la deuda en países de bajos recursos y países de renta media.
Los flujos mundiales del comercio cayeron bruscamente desde finales de 2008 y han seguido cayendo en el primer trimestre de 2009 a una tasa anual de más del 40 por ciento en los tres meses hasta febrero de 2009. La Organización Mundial del Comercio (OMC) proyecta que el volumen de comercio mundial en mercancías podría desplomarse en un 9 por ciento total para el 2009, mientras que la Situación y perspectivas para la economía mundial de las Naciones Unidas anticipa una caída aún más marcada del 11 por ciento, el descenso más grande desde la Gran Depresión de la década de los 1930.
Los bruscos descensos de los precios de los productos básicos están agravando el impacto adverso para muchos países en desarrollo, sobre todo las economías que dependen mucho de exportaciones de productos primarios. Desde el 2002 hasta mediados del 2008, muchos países se beneficiaron de la tendencia volátil pero ascendente de los precios del petróleo y de los productos básicos no petroleros. La intensificación de la crisis financiera mundial desde mediados del 2008 ha causado un cambio abrupto de esta tendencia. Los precios del petróleo han caído en picada en más del 70 por ciento de sus niveles pico de mediados del 2008. Los precios de metales han caído en un 50 por ciento, mientras que los precios de otros productos básicos también han sufrido disminuciones importantes. Entre los exportadores netos de productos básicos, los países de bajos recursos están sufriendo el mayor impacto del descenso de los precios en los mercados mundiales, ya que las exportaciones de productos primarios representan, en promedio, 70 por ciento de sus exportaciones totales y además, una alta proporción de sus ingresos gubernamentales proviene de dichas exportaciones.
Parece que los flujos de remesas hacia los países en desarrollo se están moderando. Alcanzando más de 300.000 millones USD en 2008, casi tres veces la cantidad de ayuda pública al desarrollo (APD) para los países en desarrollo, los flujos de remesas se han convertido en una fuente importante de apoyo a los ingresos a fin de sostener el consumo familiar y las inversiones en muchos países en desarrollo. En crisis anteriores, las remesas solían jugar un papal anticíclico, subiendo para compensar una situación económica peor en los países de origen, pero los descensos en paralelo durante la presente crisis mundial parecen estar limitando dichas remesas.
Los flujos de remesas también corren riesgos debido a mayores controles de inmigración, expulsiones forzosas de trabajadores migratorios y aún menos seguridad en el empleo para esos trabajadores.
Con más desempleo, muchos países de acogida han hecho más estrictos los controles de inmigración y han introducido requisitos más exigentes para trabajadores migratorios. Los trabajadores migratorios también suelen perder sus trabajos más rápidamente que otros trabajadores como consecuencia de políticas nacionales o presiones públicas.
Los flujos de asistencia podrán quedar sometidos a presión debido a los ingresos menores en los principales países donantes. La deceleración económica mundial del principio de la década de los 1990 produjo importantes déficits fiscales en los países donantes que resultaron en grandes recortes en APD, que cayó desde un 0,30 por ciento de sus ingresos nacionales brutos (INB) en 1992 hasta un 0,22 por ciento en 1997. Muchos donantes definen sus flujos de ayuda anual como un porcentaje del INB, de tal forma que el valor de la ayuda caerá con el ingreso nacional, incluso si el porcentaje se mantiene fijo.
La mayoría de los países en desarrollo experimentarán probablemente graves problemas relacionados con la balanza de pagos internacionales. El Banco Mundial estima que 98 de los 104 países en desarrollo no llegarán a cubrir sus necesidades de financiación externa, con un déficit estimado de financiación externa que podría alcanzar los 268.000 millones USD sólo en el 2009, pero que podrá ser tan alto como 700.000 millones USD en un escenario previsto de mayores descensos en flujos de capital privado y un mayor retiro de capitales. Sólo para los países de bajos ingresos, el FMI estima que el shock de la balanza de pagos internacionales podría representar hasta 140.000 millones USD en el 2009.
Uno de los principales riesgos es el de una recesión prolongada del mercado de trabajo. La OIT estima que, debido a la crisis, por lo menos 50 millones más de personas en todo el mundo podrán quedar sin empleo y centenares de millones más podrían pasar a engrosar las filas de los trabajadores pobres. Las tasas de desempleo más altas podrán persistir durante mucho tiempo.
La crisis económica y financiera mundial viene detrás de la crisis alimenticia, que no ha terminado. Según la FAO, los aumentados precios de alimentos causaron que aproximadamente 115 millones de personas sufrieran el hambre en los años 2007 y 2008, empujando el total mundial hasta cerca de mil millones de personas.
Además, antes de la crisis actual, ya dos mil millones de personas sufrían de carencias de micronutrientes.
Las crisis económicas y financieras anteriores han demostrado que los periodos de contracción económica obligan a mujeres a asumir una carga desproporcionada. Las mujeres, sobre todo en los países en desarrollo, tienen mayor probabilidad que los hombres de encontrarse en situaciones vulnerables de empleo o de perder sus empleos. La evidencia existente también demuestra que las varias crisis económicas y financieras de América Latina, Asia Meridional y Europa Oriental de la década de los 1990 aumentaron la carga doméstica de las mujeres. En muchos casos, las mujeres se vieron forzadas a absorber el efecto de los recortes en el gasto público en las áreas de la salud y la educación que se hicieron en respuesta a las crisis. Los recortes en gastos sociales también suelen tener un impacto desproporcionado sobre el acceso por parte de mujeres y niñas a servicios de educación y salud.
Menores inversiones en la protección ambiental, eficiencia energética y energía renovable, administración de aguas y tierras y la repoblación forestal podrán ralentizar los esfuerzos para que el desarrollo sea más sostenible y se pueda enfrentar el problema del cambio climático. Las inversiones en infraestructura y tecnologías bajas en carbono podrán debilitarse junto con la disminución mundial de la inversión. Los menores precios del petróleo también redujeron el incentivo para sustituir los combustibles fósiles por tecnologías más limpias.
Una recesión prolongada y atención insuficiente a las necesidades sociales podrá causar problemas de disturbios sociales, mayor criminalidad y gobierno debilitado. No abarcar de manera adecuada los cambios anticipados en el logro de los objetivos de reducción de la pobreza y los demás ODM.
Una emergencia desde el punto de vista del desarrollo
Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas, advirtió recientemente de que la comunidad internacional no debe olvidar los desafíos que tiene ante sí ni la difícil situación en que se encuentran centenares de millones de pobres en los países en desarrollo, que se han visto seriamente afectados por esta crisis. Por otra parte, los países de ingresos medianos también están sufriendo cada vez más los efectos de esta situación.
Conferencia al más alto nivel
La decisión de celebrar un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General en junio se tomó en la Conferencia internacional de seguimiento sobre la financiación para el desarrollo que tuvo lugar en diciembre de 2008 en Doha. Los Estados Miembros pidieron al Presidente de la Asamblea, Miguel d'Escoto Brockmann, que organizara la cumbre "al más alto nivel". La cumbre consistirá en varias sesiones plenarias y cuatro mesas redondas interactivas entre los líderes mundiales y los representantes del sistema de las Naciones Unidas, incluidos el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, así como de las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado. La cumbre emitirá un documento final, cuyo borrador adjunto como fichero anexo.
Las cuatro mesas redondas organizadas con el fin de examinar y superar la crisis financiera y económica mundial y sus efectos en el desarrollo versarán sobre los temas siguientes: 1) los efectos de la crisis sobre el empleo, el comercio, la inversión y el desarrollo, incluida la consecución de los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente y los Objetivos de Desarrollo del Milenio; 2) las iniciativas y medidas apropiadas para mitigar los efectos de la crisis sobre el desarrollo; 3) el papel de las Naciones Unidas y sus Estados Miembros en el debate internacional en curso sobre la reforma y el fortalecimiento del sistema y la arquitectura financieros y económicos internacionales; y 4) las contribuciones del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo en respuesta a la crisis.
La Conferencia sobre la crisis financiera y económica mundial y sus efectos en el desarrollo ofrecerá una oportunidad para que la Asamblea General, único órgano universal integrado por Estados soberanos, haga valer plenamente su autoridad. No ha de ser ni una medida contraria ni un cauce alternativo a los foros internacionales que se ocupan actualmente de la cooperación económica y la reglamentación financiera. Al contrario, ha de constituir un proceso complementario y auxiliar en el que participen y demuestren su compromiso los 192 Estados Miembros de las Naciones Unidas.
Recientemente, el Presidente de la Asamblea, Miguel d'Escoto Brockmann, hizo referencia a la oportunidad histórica y la responsabilidad colectiva que tenemos de dar una nueva estabilidad y sostenibilidad al orden económico y financiero internacional. El Presidente declaró que en esta transformación, gracias a la cual podríamos empezar a salvar la brecha existente entre el Norte y el Sur, deberían participar todas las naciones del mundo, reunidas en el Grupo de los 192.
A fin de dar a todos los países, tanto ricos como pobres o de medianos ingresos, la oportunidad de hacer oír sus voces, así como de arrojar luz sobre el pensamiento mundial actual en relación con el desafío más importante que tenemos ante nosotros en el siglo XXI, la Asamblea General ha organizado varias consultas y debates interactivos muy oportunos sobre los temas que interesa examinar con miras a preparar aportaciones para la conferencia. Estas consultas y debates han servido para llegar a una visión compartida de la escala, el alcance y los efectos de la crisis, determinar los recursos que habrá que movilizar, y revisar la función de las instituciones y las relaciones entre los órganos mundiales, especialmente dentro del propio sistema de las Naciones Unidas.
Aportaciones al documento final
Además, una comisión de expertos creada por el Presidente presentó en marzo una serie de recomendaciones preliminares sobre las medidas que habría que tomar de inmediato y a más largo plazo para corregir el funcionamiento del sistema financiero mundial. La Comisión de Expertos sobre las Reformas del Sistema Monetario y Financiero Internacional, compuesta por economistas y autoridades financieras de todas las regiones y presidida por el Profesor Joseph Stiglitz, ganador del premio Nobel, presentó varias propuestas prácticas para mejorar la arquitectura financiera internacional. Estas y otras aportaciones servirán de base para la redacción de un documento final de la conferencia.

REGINA FELIX DIAZ FELIX DIAZ dijo
Quiero decirte que la ONU como organizacion internacional debe con urgencia crear equipos que oriente a los jefes de estado a que aterriceny dejen de ver a ese organismo como un nicho de discursos.
28 Junio 2009 | 02:05 AM