El Padre Ignacio Suñol, antiguo director de Fe y Alegría en Bolivia, ha sido nombrado nuevo Coordinador General de la Federación Internacional de Fe y Alegría. Suñol sustituirá en el cargo a Jorge Cela, quien se encargará a partir de ahora de la delegación de Superiores Mayores del Caribe, en Cuba.

"Recibo este cargo con un sabor agridulce por dejar proyectos y personas, pero con agradecimiento por esta oportunidad de enriquecimiento interior"

¿Cuáles son las funciones esenciales del coordinador de FIFyA?
Entre las funciones del Coordinador General está la representación oficial y legal y la animación a la marcha general de la Federación. A nivel de ejecución, se encarga de llevar a cabo las decisiones de la Asamblea General y de la Junta Directiva. En cuanto a formulación de políticas institucionales, su función es la de velar por la calidad de la educación popular y la promoción social en todas las Fe y Alegría nacionales. Debe atender también tareas organizativas de la propia oficina de la Federación Internacional que, desde ahora, residirá con sede fija en Bogotá. Y, finalmente, como reza el nombre del cargo, coordinar, convenir y suscribir acuerdos entre las Fe y Alegrías nacionales, así como con organismos internacionales de cooperación, instituciones culturales, sociales y religiosas.

¿Cómo se encuentra actualmente la Federación, es decir, qué herencia recibe?
Recibo la Federación en un momento de gran dinamismo tanto por la actividad de los programas federativos como por su crecimiento corporativo en estos últimos años debido a las varias inclusiones de diversos países latinoamericanos y del Chad como primera Fe y Alegría en el continente de África. Recibo una herencia que deseo calificarla de muy dinámica y creativa, una herencia que hay que llevar entre todas y todos, y que hay que arriesgar a multiplicarla para que podamos considerarnos siervos útiles y fieles de nuestra visión y misión.

¿Cuáles son sus prioridades para llevar a cabo en el nuevo cargo?
Prácticamente, debido al traslado de la oficina de la Federación Internacional, hay que recrear el equipo. Me parece que nada es posible si previamente no hay un equipo humano que lo sostenga y lo anime. A ello hay que dedicarle un especial cuidado. Además de ello hay tareas prioritarias que la misma Asamblea y Junta Directiva nos ha propuesto dentro de las líneas generales de Calidad de la Educación Popular, Acción Pública y Gestión, que están estructuralmente considerados en el Tercer Plan Estratégico y Quinquenal de la Federación.

La nueva sede se localizará en Colombia, ¿por qué se ha decidido como sede Bogotá?
En primer lugar se discutió si la sede debería ser fija o todavía variable como se acostumbró hasta ahora. Se decidió que fuera fija porque debido a la complejidad administrativa de la oficina actual se requiere que el Coordinador General y su equipo tengan dedicación exclusiva. Por otra parte, de cara a dónde ubicarla se han analizado diversos aspectos como la historia y el fortalecimiento institucional, la facilidad de acceso, el manejo financiero o la presencia de organismos internacionales. Finalmente, la Asamblea celebrada este año en San Salvador, por votación democrática y mayoría absoluta, decidió que la sede se instalara en Bogotá.

¿Cuáles son las principales dificultades que considera que tendrá que afrontar como coordinador de FIFyA?
Nunca me planteo de entrada las dificultades. Prefiero hablar de retos y de objetivos, y de equipos humanos capaces de hacerlos florecer por medio de una labor mancomunada, es decir, por una gestión participativa.

¿Cómo se siente ante el nuevo nombramiento?
Como una receta de cocina agridulce. Pesar por tener que dejar el trabajo con los equipos humanos de Fe y Alegría Bolivia: como Director Nacional, con menos de un año de ejercicio de la función, estábamos arrancando algunas propuestas con mucha ilusión al interior de un país con Constitución Plurinacional a estrenar, con retos educacionales y de servicio social novedosos, y con una propuesta educativa bastante diversificada. Alejarse geográficamente de compañeros y compañeras nunca es agradable.

Pero el alejarse es también la acción necesaria para encontrar personas, situaciones y cosas nuevas. Es una oportunidad de enriquecimiento personal interior, es recibir más de lo que uno puede dar y, por ello, entiendo que sin poder predeterminar ni configurar el futuro, el sentimiento de partida ante este nombramiento ha de ser el agradecimiento.

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